1. Cuando me tocaste en el taxi


    Fecha: 30/06/2026, Categorías: Voyerismo Autor: DevoraMela, Fuente: CuentoRelatos

    Mi amor,
    
    Anoche, acostada en esta cama vacía, no podía dejar de pensar en ti. Tu ausencia es un eco que resuena en cada rincón de mi alma, y aunque la distancia nos separa, mi cuerpo y mi corazón te reclaman con una intensidad que me quema por dentro. Te extraño tanto que duele, un anhelo que se enreda en mi piel y no me deja en paz. Mientras las sombras jugaban en las paredes, mi mente se llenó de ti. Imaginé tus manos recorriendo mi cuerpo, lentas, seguras, como si conocieran cada curva, cada rincón que te pertenece. Cerré los ojos y casi pude sentir tu aliento cálido en mi cuello, tus labios susurrando promesas que me hacen temblar.
    
    En mi fantasía, no había kilómetros entre nosotros; estabas aquí, conmigo, encendiendo cada fibra de mi ser con ese fuego que solo tú sabes avivar. El recuerdo de aquel sábado por la noche que fuimos al cumpleaños de tu amigo, de todos los hombres en el bar, solo tenía ojos para ti, eres el único que atrapa mi mirada, y me estremece cuando cautivo la tuya. Toda la noche no dejabas de desnudarme con los ojos, tus manos siempre buscando alguna excusa para rozar mi piel.
    
    Cuando los demás estaban entretenidos con la conversación del momento, sentir tu mano alrededor de mi cintura, estrecharme hacia ti, y sutilmente subir hasta rozar uno de mis pezones con las yemas de tus dedos por encima de mi vestido. Aquel recuerdo estremece mis sentidos, de tan solo pensarlo no puedo evitar apretar los muslos y sentir como el deseo florece entre ...
    ... mis piernas.
    
    Qué ganas de sentir tu mano entre mis piernas nuevamente, no estar aquí sola acostada en la cama añorándote. Imito los movimientos de tu mano con la mía. El taxista robaba vistazos en el espejo retrovisor cuando nos montamos en el asiento trasero, con más de una copa encima y el deseo a flor de piel que sentía que al tocarme se incendiaría en chispas.
    
    Tus labios sobre los míos, mi lengua en tu boca, tu mano en mi pelo, para bajar por mi hombro y apretar mis pechos. Tus dedos provocando mis pezones hacen que te abra las piernas sin siquiera pensarlo, sin importar que estemos donde estemos, sin importar que el taxista estuviera allí conduciendo mientras que tus manos me ponían como una gata en celo.
    
    Tu mano subió debajo del vestido, separo los muslos aún más, desesperada por sentirte. Gimo contra tus labios a medida que tus dedos frotan mi clítoris, mis caderas se ondulan sobre el asiento, la excitación escala hasta el punto que me refriego contra tu mano. Exhalo un gemido de alivio cuando apartas la tela de mi tanga, aquel contacto directo de piel a piel, tu dedo penetrando mi abertura mojada.
    
    Tu boca se traga mis gemidos hasta que tienes hambre de más, tu otra mano hala el escote de mi vestido hacia abajo, dejas mis tetas desnudas y expuestas en el asiento trasero de aquel taxi, lo único que me importa es sentir tu boca allí, sí, así, chupando uno de mis pezones luego el otro. Tu dedo entrando y saliendo de mi raja empapada, el aroma de mi excitación ...
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