-
Cuando me tocaste en el taxi
Fecha: 30/06/2026, Categorías: Voyerismo Autor: DevoraMela, Fuente: CuentoRelatos
... impregnando el interior del taxi. Aprieto los labios tratando de ahogar mis gemidos, pero cualquier intento de sutileza ha desaparecido. El taxista no se ha quejado, así que sin duda no le molesta el espectáculo que le estamos dando. Ya no siento tu boca en mis tetas, y estoy allí sentada de piernas abiertas, removiéndome contra tu mano. Veo que miras al taxista a los ojos por el espejo retrovisor sin aminorar el ritmo de tu mano, el sonido de tus dedos deslizando en mi humedad se siente amplificado. No sé cómo, pero con tan solo aquel intercambio de miradas le dejas saber que puede ver, pero no tocar, yo soy tuya, nadie más que tú puede tocarme. El taxista aparca para que pueda observar plenamente, girándose en su asiento, veo sus ojos sobre mí y mi hambre de ser exhibida por ti se intensifica. Sacas tus dedos y restriegas mis propios jugos primero en mis pezones, luego los acercas hasta mis labios y chupo mi propia miel con gula. Tu mano regresa entre mis piernas y bendita sea tu boca como chupa, lame y muerde mis pezones. El taxista no es más que un espectador silencioso que soba su erección a medida que tus actos me acercan cada vez más al éxtasis del orgasmo, hasta que finalmente aquel cúmulo de placer no le queda espacio hacia donde expandirse sino estallar. El clímax se apodera de mis músculos, de mi ...
... voz, de mi respiración. Mi sexo chupa tus dedos en su interior y palpita con fuerza, bañando tu mano en la evidencia de mi placer, hasta que quedo jadeando, y mi cuerpo da pequeños respingos como un corto circuito de sobrecarga eléctrica mientras tu dedo, ya más suave, pero no ausente, levemente sigue estimulando mi centro. Llevas tus dedos resplandecientes e inhalas mi olor antes de chupar mi esencia. Ajustas mi tanga, bajas el largo del vestido por mis piernas y acomodas mi escote, me muerdo el labio y te miro, ¿Cómo es que después de dejarme tan sensualmente satisfecha mi hambre de ti despierta aún más? El taxista reanudó la marcha, y cuando llegamos a casa le preguntaste cuánto le debías, y él solo te dijo que ese viaje iba por la casa con una sonrisa que llevaba una curiosa mezcla de picardía y respeto. Tan solo rememorar aquella parte de esa noche y lo que vino después… No dejo de pensar en el momento en que estemos juntos otra vez, cuando pueda perderme en tus ojos, en tu risa, en el calor de tu abrazo. Eres mi refugio, mi deseo, mi todo. Esta cama se siente tan fría sin ti, pero mi corazón arde con la certeza de que pronto estaremos entrelazados, haciendo realidad cada sueño que anoche no me dejó dormir. Te amo con todo lo que soy, y te espero con un ansia que no puedo contener. Siempre tuya, Dévora