1. Presa urbana. Cap. 4


    Fecha: 02/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo Cuatro
    
    Carla se agitó sobre la colcha que él había extendido delante de la chimenea. Todo estaba muy silencioso allí, a excepción del crepitar del fuego. Había sido una grata sorpresa descubrir que la chimenea era real, había yesca almacenada en una caja cubierta cerca de la chimenea, y fósforos de madera en la repisa de la chimenea. Él se recostó en una de las sillas de madera, tiró de la bata que había encontrado en un armario para ajustársela un poco, y la miró un momento. No tenía ni idea de la hora que era. Su reloj estaría en alguna parte del montón de la ropa del suelo, pero parecía bastante problemático ir a buscarlo en aquel momento.
    
    Carla se agitó de nuevo. Se estaba despertando. Tomó un sorbo del café que había hecho un poco antes. La autenticidad de la habitación no llegaba hasta la estufa de leña o una vieja cafetera de lata. La cocina era pequeña, pero eléctrica, y había encontrado una cafetera oculta en el interior de un armario de madera. La pequeña encimera de la cocina estaba hecha de algún tipo de plástico duro simulando madera. Había una nevera pequeña oculta bajo la encimera, abastecida de cerveza, vino salchichas y queso. Si miraba en los otros armarios, estaba seguro de que iba a encontrar pan, pero aquello también parecía problemático por el momento. Había una bomba manual en la pila, pero era sólo de exhibición. La pila funcionaba como lo haría cualquier otra pila de la ciudad.
    
    Se la veía muy guapa a la luz del fuego, muy tranquila ...
    ... y apacible en reposo. Era difícil recordar que la pulcra, profesional gerente de oficina, la mujer que dormía desnuda, y la hembra febril, hambrienta con la que había luchado y se había acoplado antes eran la misma persona. Podía recordar vívidamente su fuerza sorprendente, cuando le envolvió con las piernas mientras araba profundamente en su interior una y otra vez. Era una amante activa, ruidosa, incluso con las manos atadas detrás. La cuerda que había utilizado estaba escondida dentro de un escabel. Ella había sabido dónde estaba. Si no hubiera habido cuerda, habría improvisado, pero había sido suficiente para atarle las muñecas y utilizar el resto para improvisar un collar y una correa para ella.
    
    Carla se dio media vuelta sobre la espalda y bostezó. Luego miró a su alrededor buscándole. Cuando lo vio sentado en la silla junto a la mesa de madera, le sonrió cálidamente.
    
    "¿Qué hora es?" preguntó antes de bostezar de nuevo. Se puso de rodillas, frente a él, con un ligero esfuerzo. Agitó la cabeza para retirarse un mechón de pelo de la cara, haciendo que se le agitaran los pechos. Tenía unos pechos muy bonitos, más grandes que tetas, más pequeños que globos, con pezones oscuros puntiagudos que solo empezaban a insinuar decadencia. Su piel era clara y firme por todas partes. Sus propios ojos y manos ya se lo habían dicho.
    
    "No lo sé," Ron se encogió de hombros. "También me quedé dormido."
    
    "Bueno," bostezó Carla otra vez. "Saben dónde estoy, y de todos modos estoy ...
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