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¿Es cierto esto? (padre e hija)
Fecha: 03/07/2026, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos
... De a poco se fueron abriendo y el líquido penetrando. Bebió un gran sorbo directamente de mi sexo, haciendo según me dijo luego, la mezcla perfecta para un buen coctel con los agridulces fluidos que salían a mares del interior. La bebida aun caía cuando sus labios se posaron en el clítoris, el cosquilleo que anunciaba mi orgasmo comenzó de menor a mayor, se dio cuenta de ello, aprisiono con firmeza pero suavemente el erecto botón y succiono de una manera tan dulce que nuevamente una electricidad corrió por todo mi cuerpo para acabar en un tremendísimo orgasmo. Sin tiempo a recuperarme me deslizo en sus brazos y sentándose en una de las sillas, alzándome en brazos me sentó sobre su miembro que no tuvo resistencia para ingresar en su totalidad, ya frente a frente y mirándonos a los ojos, comenzaron mis movimientos, arriba, abajo y cada tanto, algunos movimientos de cadera hacia ambos lados, esos ojos marrones que me observaban se comenzaron a poner en blanco, solo escuchábamos las olas golpear contra el casco del barco y el ruido de nuestros sexos emulando ese sonido. Estire ahora yo, mi brazo para alcanzar la botella, hice lo mimo que mi papa, derramando sobre su pecho el líquido contenido, que se hacía su derrotero lentamente hacia nuestras pelvis, otra vez ese choque de temperaturas que exacerbo nuestra excitación, otro orgasmo y otro orgasmo, haciéndoselo saber con mis gemidos, ya en forma desaforada. Sentí como el comenzó a moverse, sabía lo que venía, su verga, más ...
... dura, comenzó a palpitar descargando su semen en mi interior, tibio y sabroso semen de papa. Quedamos en esa posición por largo rato, abrazados, de tanto en tanto, sorbíamos un trago directamente del pico de la botella hasta acabarlo. Todo el semen comenzó a caer en el piso, deslizándose lentamente por nuestras piernas, mire hacia nuestros sexos y se veía un aro blanquecino que rodeaba su verga, como testigo del momento ocurrido. Nos recostamos, durmiéndonos casi al instante, producto del agotamiento y el alcohol. Fue una semana espectacular, entre otras cosas conocimos Punta del Este, en Uruguay y localidades únicas del sur de Brasil como Itajaí o Ilha do Mel. En el buque participamos de todas sus comodidades, pileta, pistas de baile, espectáculos, cenas y lo más importante a partir que subimos para realizar ese viaje, esas noches de sexo casi descontrolado, en donde todo valía, menos, estar con ropa. Ya estando en casa… – Elena, veni un segundo, sentate. – Si papa, que necesitas. – Es algo que vengo meditando desde hace dos días, quiero pedirte una cosa, necesito que te mudes. – ¿querés que me vaya de casa? – (sin aguantar la risa) no mi cielo, quiero que te mudes a mi pieza, que estemos juntos en mi cama. Me arroje a sus brazos, lo bese lo más apasionadamente que pude, note como su bulto crecía debajo de su pantalón. Bajando el cierre, salió disparado como un resorte hacia afuera, me arrodille entre sus piernas metiendo toda esa rica verga ...