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Mentis (capítulo 6: El regreso) RESUBIDO
Fecha: 06/07/2026, Categorías: Control Mental, Autor: Srxxx, Fuente: TodoRelatos
No sabía muy bien qué esperaba al volver. Pero no era esto. No este silencio. No esta… quietud. Se bajó del taxi con la mochila al hombro. Era tarde, cerca de las once. El conductor ni siquiera le deseó buenas noches; solo cerró el maletero y arrancó sin mirar atrás. La casa estaba igual. Aparentemente. Las luces exteriores seguían encendidas, como siempre. El seto bien recortado. El buzón sin reventar. Todo limpio. Correcto. Pero el aire olía distinto. Como a encierro. A cosas no dichas. Suspiró. Sacó la llave. Entró. --- Dentro, no había nadie. O al menos, nadie hablaba. Dejó la mochila junto al perchero. Se quitó la chaqueta. Escuchó. Nada. Ni una voz. Ni una tele encendida. Ni risas. Ni pasos. Solo la vibración sorda del frigorífico y el zumbido tenue de una lámpara de pie que quedaba encendida en el pasillo. —¿Mamá? —dijo, sin levantar mucho la voz. Nada. —¿Lucía? Silencio. Avanzó por la casa. Los pasillos le parecían más largos. Más grises. Las paredes, más vacías. O era su memoria, que los recordaba diferentes. Había pasado… ¿cuántos años? ¿Tres? ¿Cuatro? Desde que lo mandaron al internado. Desde que su padre se fue sin avisar. Desde que su madre cerró la puerta por dentro y lo mandó lejos. Él nunca se lo perdonó. Y ella nunca se lo explicó. Lucía apenas le hablaba. O no quería. Quizá nunca quiso. --- Se detuvo al llegar al salón. Algo no cuadraba. Estaba oscuro, pero no ...
... del todo. Una lámpara de luz amarilla quedaba encendida en una esquina, suficiente para proyectar sombras. Y entonces la vio. Una estructura metálica. Una jaula. Grande. Baja. Con una manta dentro. Un cuenco de agua. Otro de comida. Vacíos. Se le heló la sangre. Se acercó despacio. La tocó. No era decoración. Era una jaula real. La puerta estaba entreabierta. Dentro, algo olía a sudor, a encierro prolongado. A presencia humana. Frunció el ceño. —¿Qué coño es esto…? Se incorporó. Miró alrededor. Se le erizó el vello del cuello. La casa estaba en silencio. Pero algo no estaba bien. Al fondo del pasillo, una de las puertas se entreabrió… Y creyó escuchar un susurro. O un suspiro. O el roce de piel sobre madera. Pero no lo siguió. No aún. Solo dio un paso atrás, respiró hondo… Y supo que algo había cambiado. ‐----------------- El pasillo estaba en silencio, como suspendido. Solo se oía el leve zumbido de una luz de emergencia. El director respiró hondo. Los ojos algo vidriosos. El cuerpo más relajado de lo que Aurelio había visto jamás. Y entonces, habló: —Su nombre era… Elías Marné. Mi hermano. Aurelio no dijo nada. No necesitaba hacerlo. —Era profesor aquí. Psicología experimental. Neurociencia. Pero… no era como los demás. Nunca lo fue. Desde pequeño hablaba de cosas que nadie entendía. De los "niveles del pensamiento profundo", de la posibilidad de alterar el deseo, la voluntad… Decía ...