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Mis vacaciones laborales (1)
Fecha: 07/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: SaulOsorio, Fuente: CuentoRelatos
... hablar conmigo; no había manera de arreglarlo. Pamela: ¿Ahora qué hacemos? Mejor pidamos el reembolso y algo inventamos aquí. Yo: ¿Qué sentido tiene? Claudia se va a ir con Rodrigo. Además, don Teodoro me pidió un favor… vamos a ir con Julio a México. Su expresión cambió. Pasó de preocuparse por Claudia a soltar una mirada cargada de miedo. Ella creía que yo solo sabía de “una vez” con Julio – la vez que los confronté-, pero la verdad era que estaba al tanto de más encuentros. Eso era algo que siempre intentó ocultarme. Me miró bajando los ojos, midiendo cuánto podía dolerme. Pamela: ¿Y Julio… qué dice? ¿Por qué insiste tanto el señor Teodoro en incluirlo? -preguntó con voz medida. Le tomé la mano con intención de calmarla. Yo: Tranquila -respondí en voz baja-. Es algo del trabajo, después él se regresa; yo voy a estar con él… Ja, debió causarle gracia ya que las veces que estuvieron juntos yo estuve ahí cerca. Pamela: Bueno si es así… ni modo. Igual las maletas están ya hechas. Esa noche la vi pensativa. Como recordando. No era difícil adivinar que, en el fondo, no le disgustaba la idea de tener a Julio cerca en las vacaciones. Y eso me carcomía. La mañana siguiente, mientras desayunábamos solos – los chicos aún dormían -, Pamela soltó la idea: Pamela: ¿Y sí dejamos a Rodriguito con tu mamá? Sabes lo mucho que le gusta tenerlo cerca. Yo: ¿Por qué lo dejaríamos? Se supone que son vacaciones familiares. Pamela: ¿Familiares? ...
... Claudia no va a ir, y Rodrigo es muy pequeño, ni recordará nada. Seremos prácticamente tú y yo… mejor lo dejamos con tu mamá. Tenía un punto. Llamar a esto “vacaciones familiares” ya sonaba ridículo. Yo: Tienes razón… pero no sé si debamos dejarlo con mi madre. Pamela: Por favor, Saúl. Ya hicieron las paces. Esto puede ser una señal de confianza otra vez. Yo: Bueno… supongo que se comportará estando al cuidado de Rodri. La llamé esa tarde. Mi madre aceptó encantada. Así que llevaría al niño antes de ir al aeropuerto. Faltaba lo peor: hablar con Julio. Julio: ¡Saulito! ¿Cómo estás? ¿A qué se debe la llamada? Odiaba lo fresco que era. Yo: ¿Cómo? ¿Don Teodoro no te comentó sobre México? Julio: Jajaja claro… solo estaba siendo cordial, hombre. Yo: Pues te llamo porque me sorprende que no lo hayas hecho tú. Los pasajes los tengo yo, y no hemos coordinado nada. Julio: Nah, confiaba en que ibas a llamarme. ¿Cuándo salimos? Yo: Tenemos que estar en el aeropuerto a las 4. Te espero en mi casa al mediodía, porque antes dejaré a mi hijo con mi madre. Julio: Copiado. Estoy ocupado, Saulito, mañana afinamos. Me colgó sin más. Queriendo mostrar siempre esa superioridad. Afortunadamente, solo sería un día. La mañana del viaje, Rodrigo llegó por Claudia. Yo alistaba a mi hijo para dejarlo con mi madre. Todo en orden. Mi madre, incluso, tenía nueva pareja; el anterior había sido un payaso, por no decir otra cosa, pero no me quedé mucho tiempo a ...