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Algo más que una puta
Fecha: 07/07/2026, Categorías: Transexuales Autor: vorpatril, Fuente: TodoRelatos
..... ...... ...... ....... ..... ....... ...... ASTARTÉ Más que una puta. Entré en el puticlub Astarté nerviosa, bajando la interminable escalera. Eso era lógico, en esa situación. Ella estaba apoyada en la barra, rubia, grande, cual nórdica amazona poderosa. Su imponente presencia eclipsaba al resto del personal repartido por la sala. Estaba enfundada en un ajustado vestido negro, muy, muy corto. Parecía cosido sobre su piel. Del que sus tetas enormes parecían querer escapar por el amplio escote. Sus muslos duros y poderosos dirigían la vista como por el blanco cemento de una doble autopista hacia el negro tanga. Asomaba por debajo de la corta falda, muy recortada, y ocultaba un dulce misterio. Con voz ronca, pegada a mi cuerpo y rozando con sus sensuales labios mi oreja, me indicó su deseo: dinero. Con vil metal podría comprar su sublime carne rotunda. El mío, mi deseo, solo con ver la lascivia en mi expresión, estaba muy claro. - Yo por eso cobro, cielo. - Soy consciente de ello. Quería asegurarme lo que busco. - ¿Me buscas a mí?. - Ya que te he encontrado... No pienso dejarte sola. En una de las habitaciones del segundo piso podría tenerla. Parecían dormitorios de hotel bastante normales. Pero en la pantalla de una tele enorme lo que se podía ver era únicamente porno. - En una habitación estaremos más tranquilas. - Pues a qué estamos esperando. Ajenas al resto de las prostitutas y clientes del local, como perdidas en ...
... nuestro propio mundo, a medias negocio, a medias deseo. Cerramos el trato. Ya tras la cerradura de una puerta y lejos de miradas indiscretas. - Ya estamos solas. - Aún queda arreglar un pequeño detalle. - Si vale efectivo lo tengo en el bolso. Conté los billetes delante de ella. - Con eso basta. Ahora podemos entrar en materia. Lentamente se bajó los tirantes de su corto vestido negro. Sus rotundos y puntiagudos pechos operados me apuntaban con los orgullosos y erizados pezones. Inclinándome sobre ellos los lamí con devoción. Bajando por su vientre chupé su ombligo. Mi lengua dibujaba círculos sobre la nívea piel. Mis manos acabaron de bajar su vestido sobrepasando los obstáculos que los inmensos pechos operados y las redondeadas nalgas oponían. Lo deslicé por los muslos y piernas. Hasta que ella misma levantando lo justo los negros zapatos de fino tacón lo apartó de una patada. - Eres impresionante. - Y tú estás buenísima. ¿Seguro que me buscas a mí?. - Lo tengo muy claro. Me gusta esto que veo. Su tanga negro ante mi nariz, el olor del deseo surgía de allí. Así que impaciente por fin bajé su diminuta braguita con mis dedos liberando la ansiosa y dura polla que allí se escondía. Deposité un ferviente beso en el capullo que me apuntaba justo entre mis azules ojos. - Es bonita. Justo lo que necesito. Ella cogió mis manos y me levantó, suavemente depositó un húmedo beso en mis labios carnosos. Me abrazó deslizando sus manos por mi espalda ...