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Dominando al hijo de Eva
Fecha: 11/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: bety la sexy, Fuente: CuentoRelatos
... cuenta de que eso le excitaba y cuando introdujo su lengua en el interior de mi culo, la verdad es que sentir su lengua en el interior de mi agujero trasero me calentó de una manera especial y por la forma en que me lo lamia me parecía que su polla debía de estar muy dura, aunque el trataba de que no la viera para evitar volver a ser castigado. En ese momento se me volvió a ocurrir otra de mis ideas y le dije: -Oye pecador ¿No estarás otra vez excitado?, ponte de pie. Él puso muchas objeciones a mi orden, pero insistí y cuando se levantó vi que, nuevamente su polla estaba durísima. La verdad es que estaba bueno, pero no iba a reconocérselo, le dije: Vaya otra vez con pensamientos libidinosos, te mereces un buen castigo y te lo voy a dar. Ponte de rodillas, me puse de pie delante de el y le ordené acercar su cara a mi coño, él se pensaba que de nuevo iba a chuparme el coño y sacó rápidamente su lengua, pero en ese momento yo solté un reguero de meado que fue a parar a su cara, otra parte se repartió por todo su cuerpo y finalmente otra fue a parar al suelo -¿Dime cerdo vicioso, le dije gritándole, ...
... Pensabas que ibas a comerme el coño de nuevo?, Pues no, parece que eso en lugar de darte asco te gusta. Y en ese momento me fijé de nuevo en su polla estaba dura, viéndola seguí haciéndome la enfadada: -Veo que el hecho de que te meen te excita. -Lo siento ama, dijo él nervioso, no es mi intención, pero todo lo que tu me haces me excita mucho, supongo que soy un gran pecador. Yo primero me reí y luego le dije: -Pues como castigo por tu lujuria y para que veas las penas del infierno a que te puede llevar vas a lamer con tu lengua el suelo hasta dejarle limpio de mis meados. Él se puso a cuatro patas y agachó la cabeza, y como su fuera un perro bebiendo agua de un arroyó, sacó su lengua y se puso a lamer cada una de las gotas de mi meado hasta que el suelo quedó limpio y reluciente. Al verlo le dije: -Bueno, aunque seas un perro salido, eres obediente. Le ordené tumbarse bocarriba y alzando uno de mis pies puse la punta de mi tacón sobre su polla y se la aplasté, estuve un poco y le dije: -Bueno creo que por hoy has tenido suficiente, pero continuaremos trabajando en contener tu propensión a pecar.