1. La estrella apagada


    Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Fernando, Fuente: TodoRelatos

    ... conseguirlo. Se dedicó en cuerpo y alma a su trabajo y a su hija. Se prometió a si mismo que Lucia estaría orgullosa de cómo estaba criando él solo a la niña. Todos los días el primer pensamiento era para Lucia al levantarse, y el ultimo antes de dormirse. Durante ese año no supo nada de Ángela, había desaparecido, se dijo a si mismo que eso no podía ser, Ángela era la madrina de Lucia aparte de su tía, estaba seguro de que a Lucia no le hubiese gustado esa actitud, se prometió a si mismo solucionarlo.
    
    Un viernes por la tarde, estando Rober en casa con la niña, sonó el telefonillo de la verja, por el video del telefonillo reconoció a Ángela, por fin había aparecido, le abrió la puerta exterior y la esperó a la entrada de la casa. Cuando la vio acercarse, la vio muy desmejorada, tenía unas ojeras enormes y estaba algo más delgada y su cara reflejaba todavía el dolor que sentía, cuando llegó a la altura de Rober se abrazó a él con fuerza y se echó a llorar.
    
    —Rober por favor, perdóname, perdóname porque fue mi culpa el que Lucia tuviese ese accidente, si no me hubiese venido a buscar, si no hubiese insistido en ir de compras con ella, Lucia estaría aquí con nosotros, todo ha sido culpa mía.
    
    Ángela lloraba sin consuelo, Rober no quiso que la niña la viese así, la pasó hacia la cocina y fue a por su hija a dejarla en el parquecito que tenía ella para jugar. Cuando regresó a la cocina, Ángela seguía llorando desconsoladamente, Rober tomo una botella de ron y sirvió dos ...
    ... combinados, se puso frente a Ángela y tomó su cara entre sus manos.
    
    —Cálmate Ángela, vamos, cálmate, no llores por algo que no ha sido culpa tuya ni culpa de nadie, si a algo se ha de echar la culpa es a un neumático defectuoso que reventó en un mal momento, ni se te ocurra echar a tus espaldas tan pesada carga. Mírame a mí, aunque siento mucho dolor por su muerte he aprendido a vivir con ello, no he echado la culpa de su fallecimiento a nadie. ¿Qué lo siento? Si, lo siento muchísimo por todo, pero era su destino, así estaba escrito y así ocurrió y ni nada ni nadie hubiese podido evitarlo.
    
    Ángela se fue calmando, miró a Rober más detenidamente, estaba guapísimo, aunque su rostro tenía un deje de tristeza, le cogió de las manos y le miró a los ojos:
    
    —Siento haber tardado tanto tiempo en venir, tenía pánico de estar frente a ti, de estar en esta casa, son miles los recuerdos. Sabes, llevo de baja tres meses por depresión, el psicólogo, me ha dicho que tengo que enfrentarme a mis miedos…realmente lo que si me hacía falta era veros a ti y a la niña, pobrecita mía, os he echado muchísimo de menos.
    
    — ¿Por qué no has llamado antes?, Ángela, si de algo estoy seguro, muy seguro, es de que no quiero perder el contacto contigo, Lucia crecerá, y hará preguntas sobre su madre, yo a Lucia (madre) la conocía muy bien, pero tú la conocías mil veces mejor que yo, y necesito que estés ahí para poder responder a sus preguntas y sus dudas.
    
    Ángela apretó las manos de Rober con cariño, ...
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