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La estrella apagada
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Fernando, Fuente: TodoRelatos
Nota del autor Como he comentado en el resumen, esta historia la encontré en un disco duro extraíble. La escribí hace muchos años, creo que esta entre La historia de Miguel y El premio. Quiero publicarla, aunque quizás el estilo sea el de mis comienzos. Lógicamente he corregido un montón de faltas de ortografía que contenía, aunque alguna se me habrá colado, seguro, pero su esencia original permanece. Si he tardado tanto tiempo en publicar, es por mi falta de tiempo. Llevo desde el año pasado con un relato que se me está alargando más de la cuenta. Pero mis obligaciones me hacen escribir muy poco a poco, prácticamente solo los fines de semana y escasamente un par de horas. Pido paciencia a mis lectores. Se que se preguntaran si he dejado de escribir y publicar y la respuesta es no, no lo he dejado, pero como sabéis mis historias no son cortas. Así que os dejo este relato, y espero que muy pronto podáis leer el otro nuevo relato, La rutina rota. Un saludo a todos. Roberto González más conocido en el mundillo del futbol como “Rober”, era la estrella de un primer equipo de futbol del país, tenía 27 años, era alto 1.85, castaño y de ojos grises, no es que fuese guapo pero era atractivo, se mantenía en muy buena forma física debido a su profesión, pero llevaba ya más de dos meses en dique seco debido a una lesión que lo mantenía alejado de los terrenos de juego. Pruebas y más pruebas, resonancias, doctores del mundo deportivo intentando encontrar esa lesión que no ...
... daba la cara, Rober hacia todo lo que le recomendaban, de hecho hacía más de dos meses que no salía de juerga, ni bebía alcohol, ni una mísera cerveza, llevaba una vida monacal, el solo quería recuperarse para hacer lo que más le gustaba que era jugar al futbol, pero en los entrenamientos, era pretender exigirse un poco y el dolor empezaba en la parte interior del muslo izquierdo, subía por la ingle y terminaba el glúteo izquierdo, haciéndole cojear de manera tan ostensible que le obligaba a tener la pierna recta para evitar que el dolor aumentase. Una noche de viernes, estando en su casa, un lujoso chalet, no hacía nada más que darle vueltas a esa maldita lesión, se estaba volviendo loco, todos esos amigos/as que cuando estaba en plena forma no se separaban de su lado e iban de fiesta en fiesta ahora no aparecían por ningún lado, y es cuando más los necesitaba…hasta los malditos paparazzi apostados a la salida de la urbanización habían desparecido, se sentía solo, muy solo. Rober miro su reloj, era pronto las diez de la noche, no se lo pensó, se duchó, se recortó la incipiente barba y se vistió de sport. Esa noche quería salir a dar una vuelta, ya en el recibidor se miró al espejo, la imagen que le devolvió no le desagradó, pensó que a donde iría, los círculos que frecuentaba no le gustaban, mucha falsedad, pensó Rober. Bajó hacia el garaje y estando frente a sus coches, decidió que coche llevaría, tampoco quería llamar mucho la atención, pero tampoco había mucho donde ...