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La estrella apagada
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Fernando, Fuente: TodoRelatos
... vino el dueño a atenderlas, las conocía desde que eran adolescentes y las quería como a sus hijas, las sirvió una copa y se pusieron a charlar. Al rato se les unió Enrique, eran amigos desde hacía muchos años. Quique, como le llamaban cariñosamente, estaba coladito por Ángela, y a Ángela también le gustaba, pero se hacía de rogar. ********** Rober, miro la hora, llevaba más de una hora dando vueltas por la autopista de circunvalación, no tenía ni idea de donde estaba, el caso es que estaba disfrutando de la conducción de su primer coche, le tenía mucho cariño, llegado un momento vio una salida y sin pensarlo, la tomó, no tenía ni idea de donde estaba ni a donde lo llevaría. Callejeó un rato y vio un sitio donde aparcar, las calles estaban solitarias, era un barrio del extrarradio, paro el motor de su coche y se quedó mirando, todo estaba en silencio, no se veía ni un alma, eran cerca de las doce de la noche, a lo lejos vio un neón encendido, se bajó de su coche y se puso a andar, al llegar, vio que era un pub, el Traspiés, miró por sus ventanales, que daban a la calle, y había gente dentro, parecía que había algo de ambiente y se decidió a entrar. Rober se quedó en el rellano que daba acceso al local, se dio cuenta que nadie se daba la vuelta, ni nadie hacia aspavientos ni gritaban, era uno más, aquello le gustó, le daba cierta libertad y no se sentía coartado ni acosado. Miró y enseguida se fijó en una preciosa rubia que estaba sentada en una mesa junto a otra ...
... chica, muy guapa también, y un chico. Avanzó hacia la barra, Ángela, le vio nada más entrar, y le hizo una seña a Lucia, ella miró disimuladamente, era mono, pero no quería, ni le apetecía ligar, estaba harta, cansada y hacía unos meses acababa de salir de una relación que la dejo muy decepcionada. Rober se sentó en una esquina, pegado a la pared junto a la barra, desde ahí, podía verse todo el local, y se volvió a fijar en la chiquita rubia que estaba sentada a unos metros de él, es una preciosidad pensó, pero el ser una estrella del futbol y que se lo diesen todo hecho le había predispuesto a olvidar el arte de ligar, además era tímido, no era capaz de acercarse a una mujer y entablar una conversación con ella, y si alguna vez se le acercaba una mujer, sabia para lo que era, nunca fallaba. —Buenas noches, —le dijo el dueño,— ¿qué desea tomar? —Buenas noches, —respondió Rober,— una cerveza sin alcohol. La mirada de Rober, se volvió a posar en Lucia, era algo magnético, le atraía como las polillas a la luz, era simplemente perfecta, preciosa y muy delicada. Le sirvieron lo que había pedido, y el dueño de ese pub se le quedo mirando muy fijamente: —Me vas a perdonar, perooo… ¿Tú eres Rober, verdad? Vaya, pensó Rober, ya me han descubierto, sin perder la sonrisa miró fijamente a ese hombre, y con toda la naturalidad del mundo se lo dijo: —Ya quisiera yo, pero para mí desgracia, solo comparto con él, el nombre y algo de parecido físico, no eres el primero que me ...