1. Construyendo paraísos (6): Succionadores nocturnos


    Fecha: 13/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Wily, Fuente: CuentoRelatos

    Ya son tres las veces que me ha cogido a traición la amiga de mi mujer, me resulta violento por un lado y no puedo negar el placer que me ha dado, por otro. De todas formas, no quiero chafarlo todo, debo ser un buen anfitrión y porque las miradas apuntarían a mí, aunque no sea el que haya propiciado los hechos, sigo siendo cómplice que me pude haber negado a ello desde el principio, pero ha sido y es irresistible.
    
    Así que continuamos con las actividades para agasajar a nuestra invitada, esta noche hemos decidido hacer una cena romana, ataviados con túnicas al puro estilo de los patricios y hermosas patricias. Una sábana estratégicamente colocada alrededor del cuerpo salva la situación.
    
    Ellas se han recogido el pelo y colocado florecillas, se han puesto sus collares más grandes que caen sobre sus escotes, sobre todo el de Tara, que se ha puesto un camisón ceñido por un cinto dorado, que le transparenta la silueta de su cuerpo, si añadimos que no lleva braguitas y como lo sé, ya me va encendiendo. No es la primera vez que no se pone ropa interior y siempre hemos fantaseado con ello.
    
    Nore lleva una sábana que tapa un hombro y pasa por debajo del otro brazo, su estupendo mostrador sujeta por si solo la sábana, lo que lleva debajo es un misterio para mí, quizás me vuelva a sorprender. Los tres podíamos pasar perfectamente por ciudadanía de la antigua Roma.
    
    La noche estaba estrellada, la luna brillaba tanto que proyectaba nuestras propias sombras, dando suficiente luz ...
    ... que no era necesario más para vernos y distinguir lo que teníamos cerca. También habíamos puestos unas velas alrededor de las tumbonas de la piscina, que pusimos formando un triángulo, las cabeceras de las tumbonas de las mujeres juntas y yo a los pies de ellas. Cenamos como los romanos, recostados como en un triclinio.
    
    Era divertida la situación, la comida era típica española: lonchas de jamón, porciones de queso, rodajas de chorizo, no faltó tortilla de patata, que hizo Nore, ya cortada en tacos. Todo se alcazaba con una mano, la otra sustentaba parte del cuerpo al estar recostado. También las copas de vino estaban a mano, de vez en cuando me levantaba yo para servir a las señoras, de lo que quedaban encantadas.
    
    Tras la cena llegaron los chupitos, vasos pequeños pero que se llenan de licores las veces que se quieran y pronto se pierde la cuenta. Seguimos sobre las tumbonas, teniendo cerca los pies de Tara me puse a masajearlos, mientras conversamos y bebemos. Ambiente relajado que el alcohol lo estaba transformando en chispeante y desinhibido.
    
    Tras varios suspiros de gusto que salían de la boca de Tara, dijo Nore que ella también le gustaría disfrutar de un masaje en sus pies. Me di la vuelta en la tumbona y repetí la operación con Nore. Todo eran halagos a mis manos sobre sus pies. Al mover sus piernas de vez en cuando, la túnica romana dejaba al descubierto hasta la nalga, con la noche clara pude ver que tampoco llevaba braguitas. Ya éramos tres los que habíamos ...
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