1. Construyendo paraísos (6): Succionadores nocturnos


    Fecha: 13/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Wily, Fuente: CuentoRelatos

    ... prescindido de la ropa interior y eso a mi entrepierna le hizo despertarse.
    
    Las dos mujeres seguían bebiendo. También, aprovechando el momento, Nore le dio un regalo a Tara, en realidad era un encargo, de algo que no había encontrado aquí porque llevaba meses agotados. Ni más ni menos que un succionador de clítoris. Además, Nore dijo que también había traído el suyo, ya lo había probado, estaba encantada con él y si quería le enseñaba cómo usarlo.
    
    Entre bromas sacaron los succionadores, los pusieron en marcha, la bebida las tenía totalmente desatadas, sobre todo a Tara, Nore parecía más consciente, de vez en cuando me miraba como diciendo verás lo bien que lo vamos a pasar los tres. De momento yo era un mero espectador.
    
    Las dos llevaban amplia vestimenta romana, sin braguitas, por lo que no tuvieron impedimento en llevarse el succionador entre sus piernas. Seguían riendo y de vez en cuando alguna daba algún brinco por el repelús que notarían en su coño. Las risas fueron pasando a los jadeos, era increíble ese aparato, sólo con ponerlo entre las piernas, medio en broma, fui testigo de sus corridas casi a la vez, primero le llegó a Nore, se mordía los labios mientras gozaba de la corrida. Tara ponía cara de sorpresa, no daba crédito a lo que ese aparato le hacía sentir, ...
    ... al ver a Nore cómo disfrutaba, se dejó llevar y casi se cae de la tumbona de las sacudidas de placer.
    
    No dejé que se enfriara la cosa y les dije que no me podían dejar así, señalando la “tienda de campaña” que ellas habían provocado, recostado mi túnica se levantaba dando muestra de mi excitación, tras contemplar sus orgasmos yo quería el mío. Las dos se bajaron de sus tumbonas a cuatro patas, como dos gatas se acercaron, metieron las cuatros manos por debajo de mi túnica, cada una por una pierna, no sabía cual me agarraba la polla o cual jugaba con mis huevos, entre risas de ellas y mayor calentura mía.
    
    Arremangaron el faldón que yo llevaba, dejando al descubierto el tieso falo, se pusieron a chuparme la polla a turnos. Aquello era un sueño, una jugueteaba con mis huevos mientras otra hundía su boca en mi polla, luego cambiaban, hasta que Tara me la cogió con una mano pajeándola, estaba a punto de correrme, Nore puso su cara delante con mirada expectante de lujuria, animándome a soltar mi leche, contemplaba las dos hermosas mujeres dándome placer y no tardó en llegar, varios regueros de leche le saltaron en la cara a Nore que al final me chupó lo que salía de la punta provocándome unos pequeños brincos de placentero repelús.
    
    Fue una noche memorable bajo las estrellas. 
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