1. Al otro lado del balcón


    Fecha: 14/07/2026, Categorías: Transexuales Autor: Alfaro, Fuente: TodoRelatos

    ... cintura, con la otra acarició el borde del body y lo apartó con suavidad hacia un lado, dejando al descubierto mi piel caliente y tensa por el deseo.
    
    —Estás increíble… —susurró—. Tan sexy… tan provocativa…
    
    Sentí el roce de su miembro duro al apoyarse contra mí, entre mis muslos. Me estremecí. Empujó apenas, rozando mi entrada con la punta, sin llegar a penetrarme del todo. Me hizo esperar. Me acariciaba el cuello con los labios mientras con una mano apretaba mi cintura.
    
    —¿Lo deseas? —me preguntó.
    
    Asentí sin decir nada. No podía hablar. Estaba ardiendo.
    
    Entonces, con un solo movimiento, me empujó un poco más hacia la pared y me penetró. Sentí cómo me abría lentamente, con firmeza. Era grande, como ya sabía, y cada centímetro que entraba me obligaba a adaptarme a él, a rendirme un poco más.
    
    —Joder… qué estrecha estás… —gruñó, apretando mi cintura mientras se hundía entero.
    
    Yo gemí fuerte, sin poder evitarlo. El placer era intenso, mezclado con esa punzada de dolor que me recordaba lo grande que era, lo profunda que me estaba tomando. Y aun así, lo quería todo.
    
    Sus embestidas empezaron lentas, profundas, rítmicas. Cada una me hacía chocar contra la pared, contra su cuerpo, contra la sensación de estar completamente suya. Me agarró del cuello tirando hacia atrás mientras me follaba con una fuerza que me doblaba las rodillas.
    
    Mis uñas se clavaban en la pared mientras el sonido de los cuerpos chocando llenaba la habitación, junto con nuestros gemidos ...
    ... entrecortados. El mar seguía rugiendo ahí fuera, como si aplaudiera cada embestida suya dentro de mí.
    
    —Mírate… —jadeó—. Te encanta esto, ¿verdad?
    
    —Sí… sí… no pares…
    
    Y no paró. Me folló con hambre, con deseo, con esa mezcla de lujuria y ternura que hace que no solo te penetren el cuerpo, sino algo mucho más profundo. Y yo, vestida de mujer, con el maquillaje ligeramente corrido por el sudor, gemía, me rendía y disfrutaba… como nunca.
    
    Sus embestidas se volvieron más rápidas, más urgentes. Cada vez que se hundía dentro de mí, sentía cómo su cuerpo temblaba. Yo ya no podía pensar, solo gemir, rendida al placer, sintiendo cómo mi cuerpo se estremecía con cada golpe de cadera.
    
    Hasta que se detuvo. Jadeando. Apretándome con fuerza.
    
    —Gírate… quiero verte.
    
    Obedecí, con las piernas temblando. Me arrodillé frente a él, el cuerpo aún vibrando por dentro. Me miró con deseo, yo le sostenía la mirada, esperando lo que venía.
    
    Su miembro estaba duro, húmedo, caliente. Me lo llevé a la boca despacio, lamiendo la punta, dejándolo resbalar entre mis labios mientras él jadeaba, sujetándome con una mano en la nuca. Mis labios se cerraron a su alrededor y comencé a chuparlo con la lengua, subiendo y bajando con ritmo, sintiendo cómo se tensaba cada vez más.
    
    —Dios… así… no pares…
    
    Noté cómo sus caderas se movían instintivamente, marcando el ritmo de mis movimientos. Yo le miraba desde abajo, con los labios abiertos, el maquillaje corrido, completamente entregado a su ...