1. Una herencia familiar muy complicada XV


    Fecha: 17/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos

    ... se sienta rechazado por ella.
    
    -Pues vamos a comprobarlo. – dijo resueltamente Sofía – Pero solo nosotras tres, a las que ya nos conoce, y que venga solo Apolo, que por lo que decís también debe de intimidar al semental.
    
    Decididamente los cuatro se dirigieron de nuevo al establo donde habían guardado al alazán, y nada más entrar “Rayo” asomo su cabeza por encima de la puerta que cerraba su corraliza mirando curioso y se quedó un poco aturdido por la forma resuelta con la que Tere se acercó a él y como empezó a hablarle, pues con un tono travieso y bullicioso y sin demostrarle ningún temor o rechazo le dijo:
    
    -Vamos a ver, mi querido caballito, quiero que sepas que te quiero mucho, incluso más que a “Veloz”, y necesito que me demuestres si tú también me quieres o por el contrario me odias. Nosotros nos conocemos desde que tú eras un potrillo y yo solo tenía ocho años, y a Arte la has conocido hoy. Por eso te pregunto ¿Me vas a dar un besito como el que le has dado a ella?
    
    El animal miraba confundido a Tere, que con Apolo a su lado, acababan de empezar a acariciarle sus crines, y entonces dando un resoplido soltó un relincho y restregó su cabeza contra el pecho del joven, y luego como si la hubiese entendido, frotó sus ollares exactamente igual a como lo había hecho con Arte, en la cara de Teresa, que sin poder evitarlo le cogió la cabeza y le soplo un beso entre los ojos, en mitad de su frente, a lo que el alazán volvió a responder con un alegre relincho y ...
    ... resoplando feliz.
    
    -Ahí lo tienes, - dijo Afro que se había colado tras ellos sin que la vieran – si tratas a Juno igual, seguro que resopla y relincha igual de feliz que “Rayo”, y desde ese momento los dos comerán de tu mano.
    
    Para comprobar si era cierto lo que decía la estudiante de psiquiatría, Tere abrió la puerta y se dirigió al cobertizo donde se habían apareado solo hacía unos minutos la potra y el semental, y el animal la siguió con suma docilidad, como si de un perro se tratase. Una vez allí, y a pelo sin ni siquiera ensillarlo, Tere de un salto y demostrando una agilidad y una habilidad de amazona tremendas, se subió sobre aquel soberbio alazán negro que solo volvió su cabeza para mirarla como halagado por haberlo elegido y volviendo a relinchar alegre.
    
    -Si quieres lo ponemos la silla y lo montas tu Apolo, - dijo Tere con una sonrisa que delataba lo feliz que se sentía – Podemos dar otro paseo a caballo hasta la cascada y como hay yeguas de sobras, podemos ir todas para que conozcan ese lugar, pero una vez que vuelvan Juno y Arte.
    
    -No podemos, si llevamos a “Rayo” junto a las yeguas puede liar una zapatiesta de la ostia. – dijo Sofía riendo – No solo “Veloz” está en celo, también hay otras yeguas en su misma situación, y se puede liar algo similar a lo que ha ocurrido en el dormitorio de Apolo esta mañana.
    
    -Si os apetece ir allí, podemos hacer una excursión andando, con una o dos yeguas, pero solo para que lleven en las alforjas unos bocadillos y las bebidas. – ...
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