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Infidelidad con un poco de morbo
Fecha: 18/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ayesha, Fuente: CuentoRelatos
Ese día me desperté un poco contrariada por tener que ir a un cliente que quedaba tan lejos de la oficina, tenía alrededor de dos horas de viaje hasta allá. Llegué a la reunión para conocer a mis nuevos clientes y en una esquina, calladito y observando todo estaba Julián. No era terriblemente buenmozo, pero algo en él me llamaba poderosamente la atención y me atraía profundamente. Tendría unos 29 años (pero aparentaba varios años menos), una mirada hermosa y serena, una sonrisa sumamente atractiva y una tranquilidad inalterable. No era muy alto, tez blanca, ojos color miel con largas pestañas, una piel bellísima y el pelo castaño bien cortito. Se llevó a cabo la reunión y decidí no prestarle más atención a la primera impresión de Julián, ya que era un cliente y la relación con él debía ser estrictamente profesional. Cuando estaba saliendo Julián se me acercó y me dijo que era él con quien había estado intercambiando mails en estos días, recordé que sus mails me habían parecido muy respetuosos y formales, cuando los leí no imaginé que quien los había escrito fuera tan joven e interesante. Lo saludé y me fui, quedamos en reunirnos la semana siguiente para comenzar los trabajos de campo con él y otra persona de la empresa. Cuando iba a trabajar a la oficina de ellos me pasaba todo el día en la empresa, para aprovechar mejor el tiempo dado el largo tiempo de viaje hasta allá, así que comíamos juntos, tomábamos café y charlábamos mientras seguíamos trabajando. En una ...
... de esas charlas, él me contó que estaba casado hacia 4 años, le conté que yo estaba casada también hace un tiempo similar, también me contó que estaba por terminar la facultad. Me sentía muy a gusto trabajando con él y solíamos reírnos de cualquier cosa durante todo el día, las otras personas de la oficina pensarían que estábamos locos. No podía evitar soltar alguna mirada furtiva a sus hermosos ojos y su cuerpo cuando estaba distraído y de vez en cuando se me escapaba algún halago hacia su persona. Algunas veces lo ayudaba a estudiar para sus exámenes y siempre le mandaba mensajitos y mails para averiguar cómo le había ido, nuestra relación ya era más de amigos que de cliente-consultor. A medida que seguía pasando el tiempo me sentía más y más atraída hacia él. No era solamente su físico, él era tan buena persona, amable, trabajador, honesto, respetuoso y sincero que su esposa tenía mucha suerte de haberlo encontrado. Cada nuevo detalle que iba descubriendo de él hacía que me interesara aún más. Me encontré buscando excusas para rozar suavemente su hombro, sus brazos o simplemente para estar más cerca de él, sentía la necesidad del contacto con su piel. Los días que trabajábamos juntos me vestía especialmente para él, para que me mire, para que le guste, pero nada. Julián era amable con todo el mundo, así que era muy difícil distinguir si me daba algún trato especial o no. De un día para el otro, me percaté de que comenzó a tratarme un poco diferente a las demás ...