1. Con la recepcionista del salón de masajes


    Fecha: 19/07/2026, Categorías: Hetero Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    Después de mucho tiempo vuelvo por acá, y revisando mis relatos vi que en uno prometí una historia que nunca llegué a contar. Bueno, ahora vengo a cumplir esa promesa.
    
    Esta es la historia con la recepcionista del salón de masajes al que fui con mi novia de hace muchos años, Sara. En esa oportunidad, Sara y yo nos hicimos un masaje de pareja, con dos masajistas, tuvimos relaciones con ellos, para luego pasar al sauna y continuar entre nosotros. A mitad de la faena, entró la recepcionista en cuestión, y se unió a nosotros. Luego de todo esto, mi relación con Sara cambió y le pusimos fin a nuestra relación.
    
    Un día decidí volver al salón de masajes, había tenido un tiempo largo sin tener relaciones, así que estaba bastante caliente y recordé este sitio. Decidí ir para ver si me volvía a atender con Valentina, la masajista que me atendió aquella vez. Pero al llegar y ver a la recepcionista, me obsesioné con ella. Era alta, morena, con un cuerpo hermoso. Esta vez vestía un pequeño top blanco con el logo del local, que apretaba sus hermosas tetas y dejaba ver un ombligo con un piercing. Llevaba un pantalón de lycra muy pegado, que resaltaba una nalgas grandes y redondas. Tenía unas piernas bien trabajadas en el gimnasio. Me dijo que se llamaba Karina.
    
    -Hola, ¿Qué tal? – saludé.
    
    -Buenas tardes – me respondió – Bienvenido, ¿Qué servicio desea?
    
    -Quiero servicio de masaje, pero el completo – dije.
    
    -Ok, no hay problema – respondió y me dijo el precio. Acepté. – ahora ...
    ... lo llevo donde están las señoritas para que elija.
    
    -La verdad que ya elegí, me gustaría que tú me atiendas, si es posible – atreví a decir.
    
    -No, la verdad que yo no tengo permitido atender. Si los jefes se enteran, me despiden – dijo.
    
    -¿en serio? – dije, poniendo cara de sorprendido, tratando de hacerle recordar lo de nuestro encuentro en el sauna con Sara.
    
    -Si – dijo entendiendo lo que insinuaba – Lo que pasó esa vez no debió pasar, me ganó la calentura. Lo siento – dijo susurrando para que nadie la oiga.
    
    -Entiendo – dije triste – entonces me retiro, venía con la intención de atenderme contigo.
    
    -Pero puede atenderse con alguna de las chicas que están disponibles, no se arrepentirá – dijo, mientras escribía algo en una tarjeta del local.
    
    -No, gracias -respondí – para otra oportunidad será.
    
    -Bueno, aquí tiene la tarjeta con los contactos para que pueda reservar en otro momento – dijo con una entonación de complicidad.
    
    -Gracias – dije mientras me iba.
    
    Al principio no entendí y salí un poco molesto por no poder estar con esta chica. Pero, ya estando fuera del local, vi bien la tarjeta y tenía un número de celular apuntado, con un pequeño corazón al final. Rápidamente saqué mi celular grabé el número. Me fui a mi casa y una vez en mi cuarto decidí escribir.
    
    -Hola, me llamo Guillermo, me dieron este número en el salón β€œxxxxx” – escribí.
    
    -Si, ¿Cómo estás? Soy Karina, la recepcionista – respondió unos minutos después – Como ya te dije, no puedo ...
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