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Un viaje apretado con un final feliz
Fecha: 22/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Stephania, Fuente: TodoRelatos
... sentía bochorno. Pagó y pidió dos copas de brandy y apagó las luces y sólo dejó prendida una lamparita de buró. Me ordenó que me desnudara y lo hice rápidamente y le frotó el pantalón para sentir su pene. Él me alejó y se bajó los pantalones hasta quedar en calzoncillos. Se quitó la camisa y se bajó su ropa interior. Vi un pene grueso que aún no se erectaba. Me sorprendí, ya había probado muchas vergas grandes y duras, pero esta no era tan grande pero sí era gruesa y la cabeza era un poco deforme. Me pidió que se la chupara y lo hice. Casi enseguida se pudo dura mientras el me tomaba del cabello y me obligaba a meterme todo su pedazo de carne en mi boca o por lo menos, hasta donde fuera posible. Disfruté mucho esa mamada y él más. Me penetró delicadamente tras colocarse un condón y sentí muy rico como su verga me traspasaba como lanza y me hacía moverme con una loca hasta casi hacerlo venirse. Me contuve y él se acostó boca arriba y yo me senté en su pene tan rico. A partir de allí fui yo la que se movió de muchas formas, como una licuadora que lo hizo enloquecer y gritarme “mi amor”. Logró eyacular y lo vi poner sus ojos en blanco que hasta pensé que le sobrevendría un infarto pues se agitó mucho y lanzó muchos gemidos. Yo también llegué al clímax y disfruté esa palo. Se quedó dormido un rato y yo entonces me duché. Salí de allí y me vestí. Cuando volví mi vista a la cama me di cuenta que había puesto allí 500 pesos y los tomé. Disfruté tomarlos, no porque los necesitara, sino porque lo sentí como un agradecimiento de un hombre que quién sabe cuándo fue la última vez que logró un orgasmo como el de esa noche. Nunca más lo volví a ver.