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Compartiendo a mi esposa
Fecha: 24/07/2026, Categorías: Intercambios Autor: el duque, Fuente: RelatosEróticos
... incluso motivo de risas para el equipo y posteriormente para las risas de nuestro grupo de amigos, aunque tanto mi esposa como nuestra amiga solo reían irónicamente como no creyendo esas bromas. Y aunque jamás había tenido ningún problema con mi esposa referente al tamaño de mi miembro, que es promedio, lo cierto es que en algunas ocasiones cuando me montaba haciendo el amor la sentía empujar con fuerza, como queriendo que llegase a lugares que no tenía oportunidad de alcanzar, por lo cual asumía, sin complejos,que deseaba sentir las embestidas de un miembro más grande, algo que la llenara, incluso la llevase al límite entre el placer y el daño, idea que se me reforzo con pequeños gestos que tenía ocasionalmente, como en las compras de nuestros juguetes, de los cuales siempre prefería tamaños más notables y en ocasiones cuando los usábamos en nuestros juegos, ella intentaba disimular sin mucho éxito la preferencia que sentía por esos juguetes intentando acomodar los tiempos de su uso para llegar al clímax con esos objetos logrando fuertes orgasmos que yo notaba que buscaba retener, seguramente para no herir mis sentimientos, aunque en lo personal no me molestaba en lo más mínimo y hacia todo lo posible por liberarla y verla explotar así que yo le acompañaba con palabras en su oreja, mordiendo sus orejas, sus pezones, a veces acompañando a los juguetes con lamidas en su intimidad o a veces como ya comente entrando por detrás llenándola por ambos lados, lo que para ella no ...
... era lo favorito pero cuando lo lograba obtener eso le sacaba escandalosos orgasmos que la demolían. Todo eso recorrió mi mente tan rápidamente que me lleno de incertidumbre y de una excitación que tenía mi miembro a reventar, y aunque deseaba seguir sintiéndola junto a mí me alivio el cambio de música de nuevo a algo más alegre que motivara el movimiento y las distancias, dado que había logrado ver que no era el único con una erección, Luis estaba igual y dada sus circunstancias era drásticamente evidente, entonces mi esposa con un grito de alegría se giró tomando de la mano a Luis y girando bajo su brazo para quedar de espaldas contra él y comenzar con el típico meneo de esas canciones, que si hace un rato me pareció que le restregaba su miembro contra su cuerpo ahora lo tenía claro y lo peor es que ahora era ella quien lo hacía al parecer había descubierto durante el baile el don de nuestro amigo y borracha como estaba se estaba dejando llevar y aunque solo fue por un momento me quede perplejo, con sensaciones extrañas que me intentaba explicar mientras volvía a la mesa y a mi vaso. Ya había pasado un rato desde que tras nuestro baile habían vuelto rellenar sus vasos con tragos algo más fuerte que les acompañaron en sus peripecias que cada vez, producto del alcohol, pensé yo, los llevaba a bailar casi piel con piel apoyándose mutuamente adicionalmente hace rato habían aparecido canciones para nosotros dos, así que solo bailaba con Luis y aunque los movimientos eran ...