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Compartiendo a mi esposa
Fecha: 24/07/2026, Categorías: Intercambios Autor: el duque, Fuente: RelatosEróticos
Como cada viernes de fin de mes, ese día quedamos con nuestro grupo de amigos, todos cercanos y aunque algo más distanciados de lo que éramos en nuestra época de universidad, producto del trabajo y las responsabilidades, habíamos logrado desde esa época el reunirnos para distraernos al menos una vez al mes, contarnos nuestras vidas, reírnos y apoyarnos, entre ellos destacaba Luis, uno de nuestros mejores amigos, en definitiva, el mejor amigo de mi esposa, y a quien conocí a través de ella. Ambos habían forjado una amistad desde el inicio de los días de facultad que mas bien era una hermandad, y aunque en aquel entonces se les molestaba constantemente con que eran pareja jamás dieron señales de una relación más allá de una de una fuerte amistad. Lo detallo tan particularmente porque fue por el que ese fin de semana cambiamos nuestro panorama habitual de baile y optamos por algo más retirado, ese fin de semana nuestro grupo se retiró a unas cabañas en un pueblo bastante turístico, que aunque era pequeño tenía todas las comodidades y diversiones imprescindibles para nosotros, baile licor y espacios con grata comida, y es que Luis quien era tan querido por todos venia saliendo de un rompimiento con su pareja de hace un par de años y aunque no lo comentara sabíamos queestaba afectado. Habíamos alquilado una cabaña con suficientes habitaciones para las 5 personas que éramos. Así un grupo de nosotros partió antes por un imprevisto de la pareja que nos acompañaría así que ...
... mi esposa Luis y yo saldríamos esa misma noche con intenciones de fiesta, baile y alcohol. Durante el viaje, entre bromas y conversaciones habíamos dejado ver a mi esposa que esa noche debería hacerse cargo de ambos en el baile, pues era la única mujer entre nosotros, a lo que ella rio indicando que incluso con ambos no seriamos capaces de seguirle el ritmo, lo cual no estaba lejos de la realidad pues ella era una entusiasta bailarina, sobre todo con algo de alcohol. Por lo cual y tras un consenso habíamos logrado un acuerdo en vista de la fascinación de mi esposa por el baile y mi falta de coordinación para acompañarla en los ritmos más efusivos, de que Luis la acompañaría en los bailes más rítmicos y yo la acompañaría en mis favoritos, los lentos, en los cuales la verdad es que me interesaba solo apegarme a ella para acariciarla, lo cual se volvía mucho más estimulante cuando la bebida había hecho efecto, pues ella cuando yo la acompañaba, no se limitaba en el trago a sabiendas que yo me encargaría de ella, y era precisamente eso lo que volvía tan agradables esos bailes, pues en ese contexto cada baile era una oportunidad de acariciarla y tocarla de formas que en otro contexto no me permitiría y que de hecho en esas circunstancias ella propiciaba y profundizaba ese toqueteo, con besos y movimientos lentos que acompañaban a mis manos en cada caricia. Lo anterior era tremendamente erótico considerando que todo aquello era en la pista de baile donde todo el mundo nos ...