1. Compartiendo a mi esposa


    Fecha: 24/07/2026, Categorías: Intercambios Autor: el duque, Fuente: RelatosEróticos

    ... podría ver y algunos casos lo hacían directamente, no en pocas ocasiones algunos hombres intentaban unirse a nuestro baile buscando lo que imagino sería una gran noche para ellos, pero siempre los rechazábamos.
    
    En todo caso esas noches al finalizar el baile y de vueltaen casasu borrachera no le permitía hacer nada más que caer rendida en la cama, en alguna ocasión tras acostarla, jugueteé con su parte intima, reconociendo en ella la excitación producida por nuestro baile, y los roces, entonces aprovechaba de dar rienda suelta a mis deseos y la acariciaba lentamente lo cual después de breves minutos lograba liberar la humedad de su cuerpo al tiempo que su respiración se agitaba, me encantaba ver sus pechos levantarse, primero lentamente, luego de forma más pronunciada, acusando que ya empezaba a sentir lo que ocurría en su intimidad, era entonces que con mis dedos a veces y otras con los juguetes de los que disponíamos entraba en su cuerpo con suaves movimientos, circulares que buscaban acariciar las paredes internas de su feminidad, mientras ella en ese punto, y sobre todo cuando usaba sus juguetes se arqueaba, amuñaba las sábanas entre sus manos y susurraba palabras que por el alcohol y su excitación casi no entendía, en ocasiones, cuando detectaba que su excitación era muy alta, lo que solía ocurrir cuando no habíamos podido intimar durante la semana, utilizaba mi dedo pulgar o algunos de nuestros juguetes más pequeños para ingresar por detrás y llenarla completamente ...
    ... y cuando lo hacía no demoraba mucho en oír un prolongado y ronco suspiro que acusaba su orgasmo. Tras eso se dormía y aunque esas noches yo no podía liberarme en ella, me encantaba, pues siempre más que el coito en si he disfrutado verla en la intimidad, su rostro, su respiración y sus gestos han sido mi deleite y es por ello que esas noches las esperaba con ansias.
    
    Pero esa noche sería diferente y lo tenía asumido, la presencia de nuestro amigo no me permitiría al menos en el baile comportarnos de esa forma, aunque en la cabaña ya vería.
    
    La noche transcurría como generalmente lo hacía con nuestros amigos, aunque ahora menos, al principio con una mesa llena de conversación risas y algún picoteo, me sorprendió ver que mi esposa no limitaba el alcohol como lo imagine, dada la ausencia esta noche de su amiga, sino más bien bebía como generalmente, lo cual me dio a entender que se encontraba en un ambiente de confianza más aun cuando Luis prendió uno de sus famosos porros y ella sin titubear lo comenzó a disfrutar al con nosotros incluso más.
    
    Me llamo la atención de forma placentera ver que mi esposa como siempre atraída las más variadas miradas, esa noche vestía uno de mis vestidos favoritos para estas ocasiones una prenda negra que lograba cubrir su trasero pero más que eso, la parte de arriba consistía en un modelo tipo encaje que remarcaba el generoso busto que tanto me gustaba y aunque ella siempre mencionaba reconocerse como rellenita, la verdad es que eso solo ...
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