1. Aprendiendo con maduros (1)


    Fecha: 29/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nuria, Fuente: CuentoRelatos

    Me llamo Nuria. Tengo 25 años y me considero una chica normal. Estatura media (1,63), 50 kg, pelo largo, ojos marrones y pechos pequeños (talla 87) aunque redondos y firmes. Desde siempre me han llamado la atención los hombres maduros. Lo que más me atrae de ellos es su personalidad, su seguridad en sí mismos y su experiencia que les dota de ese conocimiento que les hace saber lo que necesita una mujer en cada momento y mucho más en cuestiones de sexo.
    
    Mi primera vez con un maduro fue a los 22 años. Antes de eso había tenido novios de mi edad con los cuales el sexo había sido placentero, aunque después de haberlo hecho con maduros me doy cuenta que aquello con lo que yo me quedaba satisfecha era solo la punta del iceberg y que no tenía nada que ver con el maravilloso orgasmo que te puede llegar a proporcionar un maduro.
    
    Carlos (así se llama mi primer amante maduro) tenía por aquel entonces 58 años y era el panadero del barrio. Estaba casado, tenía el pelo canoso y se conservaba bien físicamente. Le conocía desde que nos trasladamos a vivir al barrio hace unos 12 años y se mostraba muy cordial conmigo. Cuando compraba el pan siempre me regalaba alguna galleta o rosquilla y yo me iba encantada a casa.
    
    Con el paso del tiempo empecé a mirar a Carlos de otra manera. Mi curiosidad por los maduros empezó a aumentar cuando tenía 19 años y desde entonces me preguntaba cómo sería una relación con uno de ellos. Un par de meses antes de cumplir los 22 mi novio me dejó y tras ...
    ... pasar el mal trago de la ruptura decidí que debía probar aquello que tanto me apetecía.
    
    Eran las fiestas del barrio y estábamos todo el mundo en la verbena. Mayores, pequeños, padres, madres… todo el barrio disfrutando de la música. Me acerque a uno de los puestos a tomar un refresco y allí estaba Carlos, charlando con unos amigos. Cuando me vio me saludo y me invito a un refresco. Yo llevaba un vestido blanco de verano de una pieza, ajustado y escotado de cintura para arriba y con falda de vuelo hasta la rodilla. Mientras charlaba con Carlos observe como su mirada no se apartaba de mi escote. Al principio me hizo sentir avergonzada pero poco a poco y gracias a su forma de hablar y tratarme pase a sentirme muy atractiva y deseada.
    
    Carlos se fue a casa con su esposa a eso de las 10. Al día siguiente debía madrugar para tener el pan preparado para el barrio. Yo me quedé de fiesta con mis amigas y eran casi las 4 de la madrugada cuando me fui a casa. De camino a mi casa pasé por la panadería y me di cuenta que la puerta del almacén estaba abierta y que había luz, así que decidí entrar. Allí estaba Carlos. No sé si fueron los combinados que había tomado con mis amigas, pero le vi más atractivo que nunca.
    
    Cuando su mirada se cruzó con la mía me puse roja como un tomate. Quise decirle algo, pero de mi boca no salía la más mínima palabra y al darse cuenta fue Carlos quien inicio la conversación:
    
    —¿De retirada ya Nuria?
    
    —Si, eh, bueno… había entrado para ver si tenías ...
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