-
Aprendiendo con maduros (1)
Fecha: 29/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nuria, Fuente: CuentoRelatos
... rosquillas preparadas y así desayunaba algo antes de irme a la cama —No sé porque creo que las rosquillas son solo una excusa. En ese momento quería que me tragara la tierra. Quise correr, pero mis piernas no se movieron. Carlos se acercó a mí y me beso en los labios. Fue un beso corto pero intenso, dulce pero apasionado, inocente pero muy morboso. Estaba nerviosísima, pero Carlos me tranquilizo diciéndome que no iba a pasar nada que yo no quisiera. Escribió una dirección en un papel y me dijo que si quería podíamos estar los dos a solas al día siguiente a las cinco de la tarde. Me fui a casa totalmente descolocada. Había conseguido lo que quería hace tiempo, pero el miedo y las dudas invadieron mi cuerpo. ¿Qué hacia una chica de 22 con un señor de 58? ¿era solo curiosidad lo que tenía? ¿Estaba preparada para llegar al final? Mi cabeza daba vueltas a todas estas preguntas, pero finalmente el sueño pudo conmigo y caí dormida. Al día siguiente me levante casi a la hora de comer. No tenía hambre por los nervios, pero me forcé a comer al menos un poco de ensalada. Después de comer salí a pasear por el parque para intentar aclarar mis ideas. Después de muchas vueltas decidí que al menos debía probar la experiencia y luego ya decidiría. Fui a casa, me duché y me vestí de una manera cómoda pero sexy a la vez. Un top blanco bien ajustado y sin sujetador que marcaba bien mis pechos, una minifalda negra con un tanga negro a juego y unas sandalias. Un poco de ...
... maquillaje y unas gotitas de perfume terminaron por dejarme preparada. Me miré al espejo y me sentí muy bien. Estaba guapa, juvenil y atractiva, pero sin llamar tampoco demasiado la atención. A las cinco de la tarde me presente en la dirección indicada. Carlos me abrió la puerta y me ofreció un refresco. Le espere sentada en el sofá y nos pusimos a charlar amigablemente hasta que nos quedamos sin conversación. Había llegado el momento de ir al grano y fue Carlos quien llevo la iniciativa. Me beso en los labios y a medida que avanzaba el beso su lengua se fue abriendo camino por mi boca. La suerte estaba echada. Mi lengua respondió a su beso y Carlos entendió que era el momento de dar el siguiente paso. Mientras nuestras lenguas seguían cruzándose en nuestras bocas sus manos se deslizaron por mis muslos, luego por mi cintura para terminar acariciando mis pechos, primero por encima del top y seguidamente por debajo. Luego paso su lengua por mi oreja, me mordió el lóbulo, beso mi cuello para terminar quitándome el top y lamerme los pechos. Su lengua se ocupó primero de uno mientras su mano me acariciaba el otro y me daba pequeños pellizcos en el pezón que hacían volverme loca. Para entonces mi tanga estaba ya más que mojado. Me seguí dejando llevar por su buen hacer y Carlos volvió a besarme en los labios mientras su mano se deslizo entre mis muslos, hizo mi tanga a un lado y busco mi clítoris. Cuando lo encontró comenzó a estimularlo con movimientos circulares lentos para ir ...