1. Mi madre es la puta de un macarra III


    Fecha: 05/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    ... atención, como si intentara leer más allá de sus gestos, como si buscara una fisura en su control. Isabel, en cambio, parecía dominar la escena sin esfuerzo.
    
    —¿Siempre traés a tus amantes con los ojos tapados? —bromeó él, levantando la copa.
    
    —Solo cuando quiero seguir viéndolos sin que me sigan.
    
    —Eso suena a una promesa peligrosa.
    
    Ella sonrió, pero su mirada se desvió un segundo hacia el pasillo. Luego volvió a él.
    
    —No mezcles las cosas, Fabián. Esto… —hizo un gesto circular con la mano— no es un compromiso. Es algo que sucede, y después cada uno sigue su vida.
    
    Fabián bebió un trago largo. Se inclinó hacia ella.
    
    —¿Siempre fuiste así de fría?
    
    —No soy fría. Soy clara.
    
    Él quiso rozarle la mano, pero Isabel se levantó. Fue hasta el equipo de música, puso un CD. Una canción suave, con un ritmo romántico. Volvió con una copa nueva y se paró frente a él.
    
    —¿Bailamos?
    
    Fabián se puso de pie. Se acercaron. No había pasos de baile marcados, solo dos cuerpos meciéndose en la sala silenciosa, bajo la luz débil, en la intimidad inventada de la madrugada. Besos, caricias y prendas que amenazaban con desaparecer
    
    Mientras tanto – Desde el cuarto de Mauricio
    
    La puerta se abrió apenas, con un leve crujido que no fue percibido. Desde la rendija, los ojos de Mauricio lo veían todo.
    
    El corazón le latía tan fuerte que sentía que se le iba a salir por la garganta. Había estado escondido desde que sintió la cerradura girar, cuando creyó que su madre ...
    ... venía sola. No había tenido tiempo de salir sin delatarse. Había retrocedido. Se había metido dentro del armario, conteniendo la respiración. Y ahora, al salir los observaba.
    
    Los veía moverse lento, casi sin hablar, pero tan cerca… tan cómodos.
    
    Ella le sonreía de una manera que él no reconocía.
    
    —su madre— estaba bailando con Fabián como si fuera otra persona. Más joven. Más libre. Más ajena, más puta.
    
    Y no sentía culpa.
    
    Isabel apoyó la cabeza en el hombro de Fabián durante un instante. Luego se separó apenas para mirarlo. El silencio entre ellos no era incómodo, era cómplice.
    
    —¿Te sentís especial? —preguntó ella, casi en un susurro.
    
    —Un poco —admitió él.
    
    —No lo seas —respondió, y se acercó lo suficiente como para rozarle la mejilla con los labios. No un beso. Solo una promesa silenciosa.
    
    Mauricio tragó saliva. Quiso apartar la vista, pero no pudo.
    
    Veía los detalles: cómo ella inclinaba la cabeza, cómo él apoyaba la mano baja en su espalda, cómo se reían sin decir nada.
    
    Nada en eso era una aventura. Era un lenguaje. Uno que Mauricio no hablaba.
    
    Domingo 2:50 a.m. | Salón
    
    —¿pasamos al dormitorio? —preguntó Fabián, como tanteando los límites.
    
    Isabel caminó sensualmente hacia el, dejando caer su vestido con la copa en la mano.
    
    —No —dijo, sin mirar atrás—. Acá está bien.
    
    —¿Por qué?
    
    Ella se volvió con una media sonrisa.
    
    —Porque el dormitorio es para mi pareja. Y tu, no lo eres
    
    Fabián entendió el código. Se acercó. Ella no ...
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