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Mi madre es la puta de un macarra III
Fecha: 05/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos
... fuera de lugar. Solo el silencio. Caminó por la casa sin encender las luces. Se detuvo en el pasillo. El dormitorio de su madre tenía la puerta cerrada. Entró, miró, el baño seco. El salón en orden. Ella no estaba. Sabía que había salido con Fabián. Lo sentía. Pero no sabía a dónde, ni cuándo volvería, ni si volvería sola. Se sentó en el sofá. Apoyó la cabeza contra el respaldo. Cerró los ojos. Y comenzó a imaginar. Las imágenes venían solas: su madre en el coche con ese tipo, bailando, riendo, permitiendo cosas que él no se atrevía a imaginar, pero no podía evitar. Todo bajo esa misma piel que había cuidado, bajo la misma voz que le había leído cuentos, acurrucándolo cuando era pequeño. Esperó. En silencio. Sin llamar. Sin moverse. Como si en cualquier momento el ascensor anunciara lo inevitable. Así hasta que al oírlos se fue a su cuarto, donde entró sin encender la luz Domingo 2:20 a.m. | En el Interior del coche de Isabel —¿Estás segura de esto? —preguntó Fabián. —Completamente —dijo ella mientras abría la guantera—. No quiero que sepas dónde vivo. Sacó una pañoleta de seda oscura. Se inclinó hacia él. —Dame. Él dudó. —¿No confías en mí? —Confío, pero sin dirección, no necesito que sepas cada rincón de mi vida. Con suavidad, le colocó la pañoleta en los ojos. Lo hizo con cuidado, sin brusquedad, como si lo estuviera mimando. Ató el nudo firme detrás de su cabeza. Condujo 5 minutos más y al llegar con una mano en su brazo, ...
... lo guió. —No me sueltes —dijo—. Confía. Bajaron del coche. El parking estaba semivacío. Isabel lo guió por el ascensor. Tocó el botón. No hablaron. El ascensor subió. La única luz era el número parpadeante del piso. Fabián sonreía, como un chico entrando a una aventura que no entendía del todo. Cuando entraron al departamento, Isabel no encendió la luz. Abrió la puerta del dormitorio y echó un vistazo rápido. Oscuro. Silencioso. Nada fuera de lugar. Mauricio no estaba en ese cuarto. —Podés sacártela —dijo, ya más tranquila. Fabián se quitó la pañoleta. Miró alrededor con curiosidad. —Sos buena ocultando cosas. Ella no respondió. Cerró la puerta con llave. Luego volvió a él. —Esta noche —susurró— no existe para nadie más. Domingo 2:35 a.m. | Piso de Isabel – Salón Isabel caminó descalza por el departamento en penumbra. Solo una luz indirecta encendida sobre la mesita del rincón teñía el ambiente de un ámbar tenue. Fabián miraba alrededor con una curiosidad contenida. El lugar era ordenado, sobrio. Libros apilados. Un cuadro antiguo. Aromas tenues a incienso y madera. —No imaginé que vivieras así —dijo él, girando una figura de cerámica entre los dedos. Isabel cerró la puerta con doble vuelta y dejó el bolso en la mesa. No respondió. Caminó hasta la cocina sin encender la luz, abrió el refrigerador y sacó una botella de vino blanco. —¿Copa? —Claro. Se sentaron en el sofá. Cercanos, pero sin tocarse aún. Fabián la miraba con ...