1. Economista y prosti (1)


    Fecha: 06/08/2026, Categorías: Primera Vez Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos

    ... pedimos café y me pidió saber que tema hacía que quisiera reunirme con él fuera del trabajo.
    
    Me tomé mi tiempo, le dije que era algo estrictamente personal y reservado, que escuchara lo que escuchara, no se asombrara y no lo comentara con nadie.
    
    Me prometió que así sería, que es persona seria que puede guardar secretos, y que fuera lo que fuera, se lo contara, prometió incluso no interrumpirme lo cual le agradecí.
    
    Por un momento puse la mano encima de la de él y dije: -No me vas a creer, pero no interrumpas, lo prometiste.
    
    Y le narré todo el proceso desde la pregunta de Tommy, en adelante, hasta nuestra resolución, aunque me reservé de contarle mi deseo de ser prostituta de alto vuelo.
    
    A lo largo del relato, no me interrumpió, su cara demostraba a veces intriga, a veces asombro, y una leve sonrisa cuando mencioné que yo misma buscaría a un hombre de confianza.
    
    -Sofía, tu no me pides consejo, es obvio que ya lo decidieron, ¿entonces?
    
    -¿Se lo imagina? ¿O se lo digo?
    
    -¡Mmm sería un privilegio tan grande! ¿Seré tan afortunado?
    
    -¡Piénselo! Es de mi total confianza, por algo se lo digo a usted.
    
    -¡Mejor ni lo pienso! ¡No sea que te arrepientas!
    
    -¡Esperaremos al regreso de su viaje entonces… una lástima!
    
    -¿Y por qué? Si lo han decidido…
    
    -¿En serio? ¿Sí?
    
    -Cuanto antes, dijo. Y yo saqué mi celu, llamé a Tom super contenta y le dije:
    
    -¡Sí, Tom, él acepta! ¡Estoy eufórica!
    
    -¿Dónde lo haremos? Dijo Ric y le respondí que la primera vez ...
    ... quiero que estemos solos, para no estresar a Tommy, y luego, si decidimos repetir, podríamos hacerlo en nuestra casa de campo sobre el río al oeste de Montevideo. Una lindísima casa con 20 hectáreas y casa de casero, todo ello cedido a un señor que cultiva todo el campo para sí y a veces nos provee de verduras y frutas. Además, lógicamente cobra un sueldo por cuidar todo. Allí disfrutaría con él, y si Tom quiere sumarse, ¡lo sumaríamos! ¡Y a Ric le encantó la idea!
    
    También le expresé mi idea de hacerlo la primera vez no más de tres horas en un telo, si repetimos, lo haríamos en el campo, sería a gusto, sin límites de tiempo. Podría ser un día de tardecita luego de mi trabajo, en un hotel por horas (lo que llamamos telo).
    
    Ric, subyugado por la idea, dijo que quería hacerlo cuanto antes, era un martes, y le propuse el viernes. El último de enero, si él podía. No quería estropear su viaje ni la invitación de los padres de Tommy a un crucero en las costas de Brasil, en febrero.
    
    Acordado, nos separamos, le hice anotar el número de mi nuevo celular, el putifono, como lo he llamado. Habilitado siempre para recibir llamadas y mensajes de Ric, si congeniamos y de futuros clientes, si alguien me paga, ja ja. Obvio, nunca responderé ni atenderé en horario de trabajo, el trabajo es sagrado y no quiero perderlo, estoy a gusto y gano muy bien.
    
    Desde ese día hasta el viernes, hablamos creo que dos veces por día, Ricardo queriendo asegurarse, preguntando cosas, algunas importantes, ...
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