1. La preferida de mi suegro (5 - final)


    Fecha: 07/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Reina Flor, Fuente: CuentoRelatos

    ... también él. Roberto no podía saber entonces si aún le aguardaba un destino posible junto a su flamante esposa –llevaban apenas cinco meses casados– o si, por el contrario, se desembocarían los hechos que marcarían su separación definitiva. En silencio, Luana sentía una culpa que la llagaba por dentro y que no podía evitar. Se sabía responsable del momento por el que atravesaba su esposo. Culpable de su angustia.
    
    Pero en unos minutos tal vez se zanjaría todo lo que él esperara. Un vuelco que terminara de definir las cosas a su favor. Porque por sobre todas las cosas y pese a lo mucho que había ya sucedido, Roberto sentía que lo abrasaba el cándido amor por su mujer.
    
    Apenas entraron lo divisaron junto al ventanal, un poco separado del resto de la nutrida clientela del restaurante en donde los había citado para hablar de una vez. Manuel había estado esperándolos en una mesa justo en un rincón del restaurante donde su hijo lo había citado. A las 12 en punto. Tenía una botella de cabernet saugvignon y picaba unas aceitunas con queso cuando Roberto y Luana llegaron. Sin formalismos ni saludos, fue Roberto el que primero habló apenas se sentaron a la mesa.
    
    –Vos ya no vas a poder seguir haciendo lo que hacés –le disparó en seco el hijo con el rostro transfigurado. Manuel lo miró intrigado.
    
    –¿Y qué es lo que hago? ¿A qué te referís?
    
    –A que ya no podemos seguir de esta manera –le confirmó el hijo.
    
    –¿De qué manera? –preguntó Manuel sorbiendo del vaso del vino que ...
    ... le habían servido.
    
    –Te vas a hacer el desentendido…
    
    –¿Podés decírmelo?
    
    –O es una cosa. O es otra. No me banco ya más esto –Roberto hablaba con ademanes nerviosos ayudándose con las manos.
    
    Luana permanecía a su lado, roja de vergüenza, cabizbaja, con los ojos clavados en el piso pero pendiente de la conversación.
    
    –Pataleás como un nene y no me decís porqué –inquirió Manuel–. Apuesto a que tu mujer tampoco lo sabe.
    
    –Claro que lo sabe.
    
    –Decímelo entonces. Clarificámelo. Podría pensar que ha vuelto a perder tu equipo.
    
    –Vos sabés bien de que…
    
    –¿Que otros piensen que sos cornudo?
    
    Roberto se quedó impávido. Su furia estalló en el nervio de sus ojos que habían adquirido una gravedad que nunca su mujer le había visto.
    
    –Basta… –intercedió ella previendo que se armaría la gorda– escuchen los dos… no quiero una escena aquí en público.
    
    –Tranquila –le dijo Manuel– no va a haber ninguna escena.
    
    –Nos vamos ya… Luana. Tomá tus cosas. No tengo nada más que hablar con este tipo.
    
    –Eso es lo fácil. Irse. Esquivar el momento. Es hora que lo enfrentes de una vez, hijo.
    
    Roberto lo miró con un odio que le salía por los poros de todo su ser.
    
    –Otros pueden creer lo que quieran –siguió Manuel– pero la verdad la tenés vos solo. Y eso es solo lo que importa. Siempre y cuando quieras saber la verdad ¿no te parece?
    
    Roberto lo miraba fijo y parecía dispuesto a todo. Incluso de darle en ese preciso momento un trompazo a su padre. Luana lo advirtió y lo miró ...
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