1. Le soy infiel a mi marido y aun no entiendo por qué


    Fecha: 08/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... encontraba ese tipo, la verdad es que me le quedé mirando insistentemente, hasta que el ascensor cerro.
    
    Mi doctor me atendió con relativa rapidez, y tras hablarme de los parches, dio por terminada la consulta, pero al pasar frente a la covacha donde había visto orinando al conserje, no pude evitar el dar una curiosa mirada.
    
    Nuevamente el tipo ese se encontraba en ese lugar, con su cosa agarrada entre una de sus manos, mientras que, con la otra, evitaba que se cerrase la puerta.
    
    Me le he quedado viendo nuevamente, y como si estuviera hipnotizada entré a ese oscuro lugar, donde él de inmediato cerró la puerta.
    
    Ya dentro fue como algo de película, nada más bastó que me agarrase por el brazo, y pegase su boca a la mía, que me dejé hacer de todo.
    
    A los pocos momentos de estar besándome, sencillamente se agachó, metió sus manos bajo mi falda, la levantó, me bajó los pantis y pegó su boca a mi coño.
    
    Como acostumbro a usar bikinis algo pequeños, me depilo con regularidad, sentí como su lengua y boca me chupaban mi clítoris, hasta hacerme alcanzar un tremendo orgasmo, tras el cual, él se ha levantado, y me ha dado vuelta, terminé apoyándome contra la pared, mientras que él, me penetraba con su verga, y sus manos acariciaban mi cuerpo, por sobre la ropa.
    
    En cierto momento, ni cuenta me di de donde me encontraba, ya que en lugar de contener mis gemidos les di rienda suelta.
    
    Hasta que tanto él como yo alcanzamos un divino clímax, apenas terminamos, me arreglé la ...
    ... ropa, me pareció escucharle decir que le agradaría volver a verme, cuando sin pensarlo mucho abrí la puerta de la covacha.
    
    Mi sorpresa fue grande, afuera se encontraban otras dos mujeres que de seguro habían estado escuchando mis gemidos.
    
    Me observaron como si yo fuera una loca, en lugar de esperar el ascensor, me marché por las escaleras.
    
    Hasta el sol de hoy no he vuelto a ver a ese ginecólogo, lo cambié por una doctora, no porque no me sintiera a gusto con el doctor, sino por no pasar la vergüenza de que alguna de esas dos mujeres me vuelva a ver.
    
    Del conserje, les diré que una vez que salí del edificio, no he vuelto a pensar en él, hasta el día de hoy que escribo estas líneas.
    
    Pero, así como con el conserje, me ha pasado con otros hombres, personas que ni conozco, que alcanzo a ver por una primera vez y después de que tenemos relaciones, procuro no volver más por ese sitio.
    
    Pienso que entre todas esas locuras que me han sucedido, la peor de todas me sucedió estando de vacaciones con mi marido.
    
    Nos encontrábamos pasándola en un hotel, cuando se me ocurrió ir al gimnasio, para hacer algo de ejercicio, al entrar me encuentro con los encargados, dos chicos que son guapísimos.
    
    Y como por arte de magia sin decir una sola palabra, al ver la manera en que yo me les quedaba mirando sus miembros bajo los pantalones de licra.
    
    Uno de ellos sencillamente, cerrando la puerta con llave, colocó el letrero de cerrado, me tomó por el brazo y junto a su compañero me ...