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Mi esposa Carla, la mas puta de las cerdas 2
Fecha: 10/08/2026, Categorías: Fetichismo Incesto Infidelidad Autor: Romina Kioo, Fuente: SexoSinTabues30
... estaba en el regazo de Carla y el viejo, detrás de ella le hacía masajes en los hombros. – Entonces vos podés chuparle el penesito a tu hijito Bruno para mi cámara pero yo no puedo manosear a tu nena? – dijo el viejo, no podía creer lo que pasaba, esto se había convertido en un mundo de locos, un infierno, quién era esa mujer con la que me había casado y por qué no podía dejar de asistir a todo eso sin meterme y confrontarles, por qué mi polla estaba tan caliente y dura, por qué no podía dejar de masturbarme como un enfermo vicioso. -Es distinto, además ya te dije que es chiquita, esperá un poco, no seas impaciente , en dos años mas voy a dejar que hagas lo que quieras con ella, con las dos… con los tres, contando a Brunito – dijo la cerda, girando su cabeza y besando con lujuria al viejo que seguía detrás de ella. – Ahora déjame que le tengo que hacer el desayuno. Vos vestite y andate, hoy mi marido viene tarde, así que podes volver después del mediodía. – dijo ella levantándose. El viejo con su polla en la mano sonreía con expresión asquerosa, susurro algo que no oí, Carla sonrió y se subió de nuevo a la cama, con la nena en brazos, abrió su boca y el viejo comenzó a mearla, en su cara, en sus tetas, su boca, su cabello, chorreaba sobre la nena en brazos que recibió iguales chorros de orina de ese hijo de puta, encharcando la cama, empapando las sabanas, el colchón, el piso. Carla gozaba como una puta cerda, abriendo su boca, haciendo gárgaras, tragando, ...
... disfrutando. Luego dejo a la nena en la cama, sobre las encharcadas sabanas, y se abrazó a las caderas del viejo, tragando la polla como una posesa. – Sabia que no te ibas a ir sin tu ración de mugre, puta cerda inmunda – le dijo el viejo mientras ella no paraba de comerle la polla morcillona. – Como me pones viejo asqueroso, dale, andate… no Lila, dejá al señor – dijo Carla, tomando a Lila en brazos, luego de que esta tomara con sus manitos la polla del viejo. – Dale andate que tengo cosas que hacer. Ahí me apuré para irme, rápido, sin que me noten. Estaba demasiado aturdido para poder enfrentar todo. En pocos minutos me encontraba en el auto, encerrado, con la polla afuera, masturbándome una vez más, había perdido la cuenta, ya me dolía de tanto tocarme. Mi esposa estaba completamente desquiciada, era una loca coprofilica, incestuosa, pervertida enferma, era una persona completamente inmunda, asquerosa… pero no podía dejar de pensar en ella y en ver qué más hacia con ese viejo… y quien era ese viejo. Vio al cabo de un rato que salía de la casa y se retiraba. Pensó en seguirlo, pero solo se quedó allí parado. Pasó un rato y se fue a un café, se metió al baño, se acomodó un poco, se lavó la cara y al volver a la mesa le pidió un desayuno al camarero. Pasó toda la mañana allí, revisando su móvil, esperando, pensando… no podía evitar que su mente se volviera una y otra vez al morbo vivido y su polla se endurecía. Bebió varios cafés, paso horas allí, hasta que se hizo de ...