-
La Humillación Pública
Fecha: 18/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Asharte, Fuente: TodoRelatos
Susana se despertó con el corazón acelerado, las nuevas órdenes del Consejo resonando en su mente como un eco incesante. Sabía que ese día sería diferente, más intenso, más humillante. Su padrastro ya no era solo su guía en el mundo de la sumisión, sino su amo absoluto, su dueño en público y en privado. La idea la excitaba y la aterrorizaba a partes iguales. Se levantó de la cama, sintiendo la mirada de su padrastro sobre ella, penetrante y dominante. —Vístete —ordenó él con voz firme, señalando un conjunto de ropa sobre la silla. Susana se acercó y vio que no era ropa en el sentido tradicional. Era un arnés de cuero negro, ajustado y provocativo, que dejaba poco a la imaginación. Un collar con una placa que decía "Perra Esclava" colgaba de él, y unas botas altas completaban el conjunto. Su rostro se sonrojó al imaginar cómo se vería, pero no osó cuestionar la elección de su amo. Mientras se vestía, o más bien, se equipaba, Susana sintió la textura fría del cuero contra su piel. El arnés se ajustaba a sus curvas, resaltando sus pechos y su cintura. El collar, pesado y frío, le recordaba su lugar en todo momento. Cuando terminó, se giró hacia su padrastro, esperando su aprobación. Él la examinó de arriba abajo, una sonrisa satisfecha en sus labios. —Perfecto —murmuró—. Hoy, Susana, serás mi perra en cuerpo y alma. Y el mundo lo sabrá. El corazón de Susana latía con fuerza mientras salían de la casa. El sol de la mañana iluminaba las calles, y ella se sentía ...
... expuesta, vulnerable. El collar pesaba en su cuello, un recordatorio constante de su condición. Caminaron en silencio, sus botas resonando en el pavimento. Susana notó las miradas curiosas de los transeúntes, pero no osó levantar la vista. Sabía que su padrastro la observaba, listo para corregir cualquier desviación. —Caminarás a mi lado, pero no hablarás a menos que te lo permita —le recordó él con voz baja pero firme—. Y si te portas mal, el castigo será inmediato y público. Susana asintió, tragando saliva. La idea del castigo la excitaba, pero también la llenaba de miedo. Sabía que su padrastro no dudaría en humillarla si lo consideraba necesario. Llegaron a una plaza concurrida, donde la gente se reunía para charlar y disfrutar del día. Susana sintió que todas las miradas se posaban sobre ella, y su cuerpo se tensó. —Relájate, perra —susurró su padrastro, tirando suavemente de la correa que sujetaba su collar—. Esto es solo el comienzo. Se detuvieron en el centro de la plaza, donde un banco de piedra ofrecía un lugar para sentarse. Su padrastro se sentó, cruzando las piernas con desenfado, mientras Susana permanecía de pie a su lado, inmóvil. Él sacó un látigo de su bolsillo, jugeteando con él entre sus dedos. Susana contuvo el aliento, sabiendo lo que venía. —¿Sabes por qué estás aquí, Susana? —preguntó él, mirándola con intensidad. —Para ser su perra esclava, amo —respondió ella en voz baja, sintiendo el calor subir a sus mejillas. —Correcto —dijo él, ...