1. La Humillación Pública


    Fecha: 18/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Asharte, Fuente: TodoRelatos

    ... sonriendo—. Y como tal, debes obedecer sin cuestionar. Pero hoy, quiero que el mundo vea tu sumisión. Quiero que sientan tu humillación.
    
    Con un movimiento rápido, él levantó el látigo y lo hizo silbar en el aire antes de que Susana pudiera reaccionar. El golpe aterrizó en su muslo, haciendo que ella contuviera un grito. El dolor fue agudo, pero también excitante, y ella sintió cómo su cuerpo respondía a la刺激ación.
    
    —¡Amo! —gimió, incapaz de contener el sonido.
    
    —Silencio —ordenó él, levantando una mano—. No te he dado permiso para hablar.
    
    Susana mordió su labio, luchando por controlarse. El látigo volvió a silbar, esta vez aterrizando en su otro muslo. Ella tembló, sintiendo las lágrimas acumularse en sus ojos, pero no osó llorar. Sabía que eso sería una debilidad, y no quería darle esa satisfacción a su amo.
    
    —Eres mía, Susana —dijo él, acercándose a ella—. Y hoy, el mundo lo sabrá.
    
    Él se levantó, tomándola del collar y guiándola hacia el centro de la plaza. Susana sintió la mirada de la multitud sobre ella, y su cuerpo se tensó aún más. Su padrastro la posicionó de rodillas, frente a él, y ella bajó la cabeza, sintiendo la humillación quemar en sus mejillas.
    
    —Mira a la gente, Susana —ordenó él, levantando su barbilla con un dedo—. Que vean tu sumisión.
    
    Susana obedeció, levantando la vista para encontrarse con las miradas curiosas y sorprendidas de los transeúntes. Algunas personas susurraban, otras la miraban con desprecio, pero ella no apartó la ...
    ... mirada. Sabía que esto era parte de su entrenamiento, parte de su entrega total a su amo.
    
    —Eres mi perra, y hoy lo demuestras —dijo él, su voz llena de orgullo y dominación—. Y ahora, para asegurarnos de que no te olvides de tu lugar, tendrás un recordatorio constante.
    
    Él sacó un vibrador remoto de su bolsillo, un dispositivo que Susana conocía bien. Lo encajó en su lugar, asegurándolo con un cinturón ajustado. Susana contuvo el aliento, sintiendo el zumbido bajo en su interior, un recordatorio constante de su sumisión.
    
    —No te permitiré alcanzar el orgasmo hoy, Susana —dijo él, su voz baja y amenazante—. Pero si te portas mal, lo encenderé y te haré desearlo.
    
    Susana asintió, sintiendo el miedo y la excitación luchar en su interior. Sabía que su padrastro no dudaría en cumplir su amenaza, y la idea la llenaba de una anticipación torturante.
    
    —Ahora, perra, demuéstrame tu sumisión —ordenó él, extendiendo una mano hacia ella.
    
    Susana se inclinó hacia adelante, tomando su mano y besándola con devoción. Sintió la mirada de la multitud sobre ella, pero ya no le importaba. En ese momento, solo existía su amo y su voluntad.
    
    —Buena perra —murmuró él, acariciando su cabello—. Ahora, sigue mis órdenes y haz lo que te diga, sin cuestionar.
    
    Susana asintió, lista para cualquier cosa que su amo le pidiera. Sabía que este día sería una prueba de su sumisión, una prueba de su capacidad para entregarse por completo a su padrastro. Y estaba decidida a demostrar que era digna de ...