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Capítulo 8: Ecos de Entrega y Traición
Fecha: 21/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... quebrada, pidiendo perdón, diciendo que lo extrañaba, que la llamara. Colgó y se quedó allí, sentada en la cama, con la mirada perdida, con el teléfono apretado contra el pecho, con una duda creciendo en su mente. ¿Él había revisado su teléfono antes de tocarla? No podía estar segura. Claudia recibió un mensaje de Mariana. No respondió de inmediato. Se quedó allí, sentada en la cama, con la sábana cubriéndole apenas la piel, mirando el mensaje como si fuera una isla en medio del mar, un lugar al que no sabía si quería llegar. ¿Cómo estás? Sé que no es fácil. Si quieres, este fin de semana vienes a mi casa. Asi no estás sola, Claudia. Era raro recibir palabras que no vinieran cargadas de exigencias. Mariana no sabía todo, pero estaba cerca. Cerca de la verdad. Cerca del dolor. Y por eso, quería que se fuera con ella, quería darle un espacio donde no tuviera que fingir. Claudia pensó en el video. En cómo se había masturbado frente a la cámara, con los ojos cerrados, con la respiración entrecortada, con el cuerpo respondiendo incluso cuando ella no quería. No había sido una violación, pero tampoco había sido suyo. Y luego, estaba su hermano. La situación con él había cambiado, y no sabía cómo ni por qué, pero había notado su mirada, esa forma en que se quedaba observándola sin decir nada, esa forma en que se había atrevido a tocarla. La idea de pasar el fin de semana con Mariana no solo era una escapada. Era una necesidad. Un respiro. Una tregua. Miró la ...
... pantalla por última vez, pero no escribió nada. Solo lo guardó, como una semilla, como una posibilidad, como una salida que aún no se atrevía a tomar. Y se quedó allí, quieta, con el cuerpo aún palpitando de lo que había hecho, con el alma dividida entre el asco y el deseo que no podía controlar. El teléfono vibró de nuevo. Era Javier. No lo vio, pero lo sintió. Como una sombra que se arrastra por el suelo hasta llegar a su cama. Como una voz que no necesita gritar para hacer daño. Abrió el mensaje con el pecho apretado. "Gracias por el pajazo que me metí con tu video. No sabes cómo me la solté, Claudia. Me encanta que seas mi puta. Pero ya no quiero ver. Quiero tenerte. Ya. Quiero hacerte mía de verdad. Por todos lados. Pero especialmente por la cola." Claudia sintió que el aire se le iba, que el suelo se inclinaba, que el cuerpo le temblaba de un miedo que ya no podía nombrar. No era solo la amenaza. Era la promesa. La certeza de que no iba a parar. De que lo haría. De que solo era cuestión de tiempo. "Tienes dos opciones: Te tomo hoy o haces cuatro retos durante el día. Si los cumples, te doy un día más. Solo uno. Después… Te rompo el culo, Claudia. Como te mereces." Claudia tragó saliva, sintiendo cómo el miedo se extendía por su cuerpo como una mancha de tinta en agua. Era una trampa. Una más. Pero por ahora, era la única salida. No podía elegir libertad, pero sí podía ganar tiempo. Tiempo para respirar. Tiempo para pensar. Tiempo para no tener que abrirse ...