1. Compañeros - Capítulo 8: La habitación ocupada


    Fecha: 23/08/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 8: La habitación ocupada
    
    Se despertaron tarde y con la cabeza como un tambor.
    
    Luis fue el primero en quejarse.
    
    —¿Qué coño pasó anoche? Tengo la boca como si me hubiera lamido una alfombra.
    
    Miguel se rió, desde su cama, sin abrir los ojos.
    
    —Nos cascamos una paja a la vez, eso pasó.
    
    Luis se rió también, medio dormido.
    
    —¿Y tú qué nota le das a tu actuación?
    
    —Siete. Estaba muy borracho.
    
    —Yo un nueve. Porque me salió con estilo. Y además no nos tocamos ni nada. Cero drama.
    
    —Fue raro. Pero bueno. ¿Lo hablamos ahora y ya nunca más?
    
    —Hecho.
    
    Y así fue.
    
    No volvieron a sacar el tema. La semana siguió con clases, apuntes, ratos con Arnau y Jordi, fiestas pequeñas, tardes de cañas, y un viernes tras otro que parecía calcado. Se acostumbraron a la vida universitaria y a la idea de que su cuarto era ya una especie de casa. Se llevaban bien. Cada vez mejor. Pero la tensión seguía ahí. Bajo la piel. Como un murmullo.
    
    ⸻
    
    Llegó otro jueves universitario. Y, aunque estaban casi de exámenes, el cuerpo les pedía calle.
    
    —Venga, tíos —dijo Jordi—. Moncloa. Cervezas baratas y tías con ganas de mojar.
    
    —Yo no voy a follar esta noche —dijo Miguel.
    
    —Pues por lo menos que te rocen un poco en la pista —respondió Arnau.
    
    Salieron los cuatro. Vaqueros, camiseta, colonia. Energía de viernes anticipado.
    
    El bar estaba petado.
    
    Un antro con luces rojas, reguetón en bucle y olor a alcohol barato. Justo lo que necesitaban.
    
    Y sí, había tías. ...
    ... Muchas.
    
    Luis tardó cinco minutos en empezar a tontear. Miguel se quedó atrás, apoyado en la barra, mirando. Las chicas iban vestidas de todo: unas con escote, otras con falda cortísima, otras con ambos. Arnau y Jordi también lo intentaban: uno bailaba con una morena altísima, el otro con una rubia de cara dulce que parecía aburrida.
    
    Miguel habló con una de filosofía durante diez minutos. Luego ella le dijo que tenía novio. Se fue con cara de pringado.
    
    Luis, en cambio, estaba con Marta.
    
    —¿Qué estudias? —le gritaba al oído.
    
    —Magisterio. ¿Y tú?
    
    —Ingeniería. Pero soy buena gente.
    
    Ella se reía. Mucho. Y le tocaba el pecho cada vez que decía algo.
    
    No era la típica chica guapa de manual. Bajita, cara redonda, pero con algo. Un cuerpazo de escándalo. Culo firme, tetas enormes, mirada brillante. Y ese rollo de “quiero que me mires” que a Luis le ponía a mil.
    
    Bailaron. Se rozaron. Se besaron.
    
    Y entonces él soltó:
    
    —Ey, ¿vamos a tomar la última al colegio mayor? Te presento a mis colegas.
    
    Ella aceptó sin pensárselo.
    
    ⸻
    
    Caminaron los cinco entre risas y frases sueltas.
    
    —¿Así que esta es Marta? —preguntó Arnau.
    
    —La leyenda —respondió Jordi.
    
    —No le hagáis bullying que se os va —dijo Luis, con el brazo rodeando su cintura.
    
    Miguel iba detrás, callado, mirando a Marta de vez en cuando. No entendía bien por qué, pero le molestaba un poco que la trajera al cuarto. ¿Dónde iba a dormir él ahora?
    
    Llegaron, abrieron la habitación. Era tarde. Se ...
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