1. Recién llegado a la nueva ciudad (II): El calabozo


    Fecha: 24/08/2026, Categorías: Gays Autor: HERNANT, Fuente: CuentoRelatos

    No sólo éramos los mejores compañeros en la oficina, sino también los mejores amigos y los mejores amantes.
    
    Un día por la tarde cuando ya todos se habían marchado del trabajo, nos quedamos Esteban y yo porque teníamos que terminar un informe, pensábamos que estábamos solos, así que nos bajó el hambre sexual y nos pusimos a comernos uno al otro, mi lengua iba del agujero de culo a su verga húmeda, de pronto sentimos a nuestras espaldas el sonido de la puerta al abrirse y sin dar tiempo a arreglarnos las ropa vimos entrar al jefe, y aunque todo el mundo sospechaba que la relación que teníamos entre mis compañeros y yo era más que sólo amistad, por las bromas, y los toqueteos delante de los otros trabajadores, lo cierto es que nunca habíamos llegado tan lejos como tener sexo en la oficina.
    
    Inmediatamente pensé que estaba despedido, ya me veía sacando mis cosas mientras los otros cuchicheaban a mis espaldas, pero no ocurrió nada de eso, el jefe con una sonrisa nos instó a seguir la fiesta, extrajo su miembro del pantalón, era muy hermoso por lo cual intenté tocarlo de inmediato, pero el jefe me hizo entender que no quería ser tocado, sólo deseaba mirar nuestra lujuria.
    
    Nos desnudamos completamente con Esteban e hicimos un 69, el jefe nos miraba mientras se pajeaba furiosamente, el precum caía de la punta de su pene y se confundía con la baba que caía de su boca. Luego le dimos el espectáculo que estaba esperando, me abrí las nalgas con mis manos, mientras la verga de ...
    ... Esteban entraba profundamente en mi culo, el jefe nos miraba con una cara de lascivia impresionante, sin embargo no se dejaba tocar ni nos tocaba, sólo miraba el espectáculo y disfrutaba de su paja. Esteban se corrió dentro de mí y yo en su mano. El jefe se acercó a mí para ver se muy cerca como me resbalaba por mis piernas el semen de Esteban, luego se corrió abundantemente sobre mi cara, sus chorros calientes inundaron mi cara, alguno fue a dar a mis labios. Se arregló rápidamente el pantalón y salió de allí sin decir nada.
    
    Esa noche nos juntamos todos en el departamento de siempre, miramos una película mientras alguno metía su pene en mi boca o yo metía mi pene en algún culo, sin embargo estábamos aburridos, entonces decidimos ir a una disco gay, y aunque ninguno era muy asiduo al baile, nos decidimos a ir a divertirnos un rato, ninguno se bañó porque desde hacía un tiempo comenzamos una competencia cuál de todos duraba más tiempo con olor a macho, semen, culo, pene en el cuerpo sin bañarse.
    
    La disco estaba llena, mucho jovencito creyéndose el centro del mundo, música a todo dar y hombres con un trago en la mano como si todo el mundo le aburriera. Nos fuimos a la pista y aunque no era la música que solíamos escuchar, igual hicimos el intento de movernos, alguien pasó por nuestro lado y le dijo a su acompañante: – hay mucho olor a verga por acá, como si recién hubiesen estado tragando leche y se fueron, nosotros nos reímos a todo dar, nos gustaba hacer saber que nuestro ...
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