1. Mi novio me prestó a mi tío (1)


    Fecha: 28/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Lucia22, Fuente: CuentoRelatos

    ... bailar.
    
    “¿Quieres bailar?” preguntó Jorge después de un rato, extendiendo su mano hacia mí con una sonrisa tímida.
    
    Aunque no era el tipo de música que escuchaba, me encantaba bailar, así que acepté de inmediato. Al principio, el baile era inocente, con movimientos suaves y risas compartidas pero más bailábamos, más sed me daba. Y, a su vez, cuanto más vino bebía, más bailaba.
    
    En algún momento me di cuenta de que mi tío se estaba volviendo más cariñoso conmigo, y también me abrazaba cada vez más fuerte.
    
    El alcohol debió haber adormecido mis sentidos, porque no fue hasta que sentí el miembro gordo de Jorge presionándome que me di cuenta de lo que estábamos haciendo. Sabía que estaba mal, pero el vino y la fiesta estaban haciendo su magia en mí.
    
    Sin darme cuenta, la fiesta estaba llegando a su fin. Jorge y yo éramos una de las pocas parejas que quedaban en la pista de baile, y yo estaba bastante mareada. Mientras bailábamos una canción lenta, Jorge me rodeó con sus brazos, acercándome a él.
    
    Sentía el cálido aliento de mi tío en mi cuello y su verga dura contra mi vientre. Sentía el mismo hormigueo en mi concha que él debía estar sintiendo en su miembro. La racionalidad estaba perdiendo frente a la excitación.
    
    “Estás preciosa” murmuró Jorge, sus labios rozando mi oreja.
    
    “No puedo dejar de mirarte”
    
    “Jorge… ” susurré, sin saber si era una advertencia. Al final mis manos llegaron a su pecho.
    
    Mi tío no respondió con palabras, pero su cuerpo habló por él. ...
    ... Sentí aún más dura su verga a través de los pantalones. Mi mano bajo hasta su entrepierna, acariciando su miembro a través del traje.
    
    “Dios…” murmuró.
    
    “No sabes lo que me haces sentir, cariño”.
    
    Por suerte, paré del susto cuando las luces se encendieron y la música se detuvo.
    
    Caminamos en silencio hacia el estacionamiento, la tensión entre nosotros era palpable. Cuando llegamos al auto, Jorge rompió el silencio con un comentario:
    
    “Tu novio es un hombre muy suertudo por tenerte, lo digo enserio”.
    
    Me sentí culpable al instante. “Lo siento, Jorge. No debería haber dejado que las cosas se salieran de control”
    
    “Extraño tener a una mujer, incluso con mi esposa hace años que no teníamos intimidad”, confesó con voz ronca. “Ojalá la música no hubiera terminado. Se sintió tan bien tener tu mano ahí… ya sabes a lo que me refiero.”
    
    Sabía exactamente a qué se refería. Me sentí terrible por dejar que mi tío se acercara tanto a mí y por calentarlo así.
    
    Mis pensamientos se debatían entre la culpa y el deseo, pero mi cuerpo parecía haber tomado una decisión por mí. Mi respiración se aceleró, y supe que mis sentidos estaban al límite.
    
    Luego solo extendí mi mano y la coloqué sobre la entrepierna de Jorge, estaba dura como una roca. “No tienes que usar tu mano. Puedes usar la mía ésta noche si lo necesitas”, le dije, sintiendo cómo las palabras salían de mi boca sin que mi mente pudiera detenerlas.
    
    “¿Lo harías? Me encantaría”, respondió.
    
    Sus palabras fueron el ...
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