1. Mi novio me prestó a mi tío (1)


    Fecha: 28/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Lucia22, Fuente: CuentoRelatos

    ... empujón final que necesitaba. Con cuidado, me incliné hacia él y comencé a bajarle el cierre de sus pantalones. Forcejeé un poco con el botón de su pantalón pero logré desabrocharlo.
    
    Para entonces, Jorge encontró un estacionamiento vacío donde podía detenerse. Tan pronto como estacionó, levantó su culo del asiento y se bajó los pantalones y los calzoncillos. Su pene, liberado de la tela, saltó hacia mí, imponente y erecto. La vista me dejó sin aliento. Era la primera vez que veía una verga tan grande. Se erguía imponente ante mí, más grande y grueso de lo que había imaginado.
    
    “Tío, este es nuestro pequeño secreto, ¿Si?”, pregunté.
    
    “Querida, nunca diría nada que te cause problemas”, respondió Jorge.
    
    Con eso, envolví mi mano alrededor de su cálido miembro. Era mucho más grande que la de mi novio y a diferencia de mi novio, mi tío era muy peludo, parecía que nunca se había depilado. No sé qué haría si un policía me hubiera encontrado masturbándolo en vía pública.
    
    “Paula…”, murmuró Jorge, cerrando los ojos y dejando escapar un suspiro. Podía sentir cómo su cuerpo se tensaba bajo mi toque. No tardó demasiado en venirse. Su cabeza se echó hacia atrás, y su miembro se hinchó aún más en mi mano. La primera eyaculación fue enorme, y no me di cuenta de lo cerca que estaba mi cara hasta que un chorro de semen caliente salpicó mi nariz y mis labios.
    
    Antes de que me diera cuenta, mi lengua instintivamente limpió el semen incestuoso de mi tío de mis labios y lo llevó a ...
    ... mi boca. Saboreé su semen mientras mi mano seguía con el resto. Era cremoso y salado. El sabor era un poco amargo pero me gustó.
    
    Cuando terminó de correrse, mi tío me agradeció y se ofreció a devolverme el favor. En ese momento, deseaba desesperadamente los dedos de un hombre, y más…, en mi concha, pero de alguna manera lo resistí.
    
    Logramos encontrar algo para limpiarnos bien lo que quedaba de su semen, y luego nos fuimos a casa.
    
    Cuando llegamos a casa, Jorge se detuvo en la puerta y me miró con una sonrisa tímida. “Gracias. Lo pasé increíble”, dijo.
    
    “Estoy segura de que fue así”, respondí. “Lucas no recibió una paja en nuestra primera cita”.
    
    “Entonces no puedo esperar a nuestra segunda cita”, dijo Jorge riendo mientras salíamos del auto.
    
    “Sigue esperando”, respondí. “¡Va a ser una espera muy, muy larga!”
    
    Era pasada la medianoche cuando entramos a la casa. Lucas estaba en la cama, pero aún despierto, cuando me acosté con él. En un instante, ya estaba encima de mí. Pasó lo que parecieron horas comiéndome la concha, tomándose pausas para preguntarme cosas como “¿cómo fue salir con otro hombre?” y “¿Que tanto hicieron ustedes dos?”
    
    Lo regañé diciéndole que no era una de “esas”. Pero admití la paja que le di a Jorge estando borracha, aclarándole que no volvería a pasar. Se suponía que debía enojarse pero pareció excitarlo aún más, y subió sobre mí para cogerme con toda su energía. ¿Quién en su sano juicio se calentaría pensando en su novia haciéndole una ...
«1...345...»