1. Cabalgata anal en la verga del depravado


    Fecha: 04/09/2026, Categorías: Anal Autor: Macizorraputitetona, Fuente: CuentoRelatos

    ... entrepierna, continuamos con el candente beso, yo le pasaba mi lengua por afuera de sus labios, llenándolo de saliva y él metió su mano por debajo de mi falda y comenzó a dedearme vaginalmente, me dijo que rica panochita bien mojada, me tomó de la cintura y nos encaminamos atrás del árbol más cercano.
    
    El manoseo candente e intenso continuaba mientras que yo le apretaba la verga con mi mano y encima del pantalón, ya estaba muy larga y gruesa.
    
    Me levantó el top y cayeron mis grandes biberones listos y erectos para alimentarlo. Aquel delicioso muchacho se prendió a mamar y chupar mis pezones mordiéndolos desesperadamente, todo aquello me causaba dolor y mucho placer.
    
    A la vez que tenía miedo de que nos sorprendieran, ya que estábamos en plena calle.
    
    Me empezó a morder los labios y a preguntarme ¿te gusta zorra tetona? Yo le dije que sí, me volteó de espalda hacia él y recargada en el tronco del árbol, aprovechó que ya lo había mojado los dedos y sentí que introdujo su dedo cordial a mi culo y yo salté del dolor que me produjo. Me subió un poco la falda, me hizo el hilo dental que traía ya pegado a un lado y me clavó su verga cabezona hasta la mitad, porque grité del dolor. ¡Ay cabrón hijo de puta! Me vas a destrozar el culo.
    
    Y él sin piedad me la clavó de otra embestida hasta el fondo, que yo sentía que mi esfínter estaba estirado al máximo y que se me iba a romper, se me salieron las lágrimas del dolor, pero no dije nada porque sentía a la vez demasiado ...
    ... placer.
    
    Me abrió el culo de una embestida y me sostuvo firmemente de mis nalgas empujándolas y clavándolas fuertemente en su verga tan dura, cabezona y deliciosa. Así una y otra vez, recorriendo con mis culo el largo de su polla, entraba y salía tremendo garrote de entre mis nalgas, para volverla a clavar una y otra vez y otra más, al tiempo que me embestía con tanta fuerza, sentía que sus pelotas golpeaban contra mis nalgas, produciendo un sonido como si estuviera alguien aplaudiendo, mientras yo gemía del placer.
    
    ¿Te gusta macizorra putona? Me embestía analmente con mucha energía y yo le paraba más las nalgas, pero no podía contestarle de tanto placer.
    
    Me agarró de la coleta y con su verga todavía clavada en las nalgas empezó a sacarla y a meterla tanto analmente como vaginalmente estando de espalda hacia a él, me preguntaba dime zorra putona ¿Te gusta mamasota? Y me empezaron a temblar las piernas y no pude contenerme más y me vine en su polla. La bañé de jugos vaginales y anales de tantas veces que me la clavó, ya no pude aguantar más.
    
    Me desvanecía del placer y tuve que parar un momento para recuperarme. El seguía increíblemente sin correrse ni siquiera una gota de semen.
    
    Me miró ¿y me dijo te corriste? Le dije sí ¿no sentiste que te mojé la verga?
    
    Me senté en un tronco de un árbol que estaba a un lado y al ver que seguía con su tremendo pollón bien parado. Lo agarré de las piernas y me prendí de su verga, jamás había probado una verga así de grande y así de ...
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