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Cabalgata anal en la verga del depravado
Fecha: 04/09/2026, Categorías: Anal Autor: Macizorraputitetona, Fuente: CuentoRelatos
Verán. No sé ni cómo empezar a platicar esta anécdota que me sucedió, hace menos de 15 días. Soy una mujer madura, muy puta y muy zorra, de pelo largo, negro con plateado, soy muy tetona y con unas nalgas que todos quisieran bombear a profundidad. Una de esas noches, me encontré a una vecina que me conoce y estuvimos platicando temas sin importancia. Pero me preguntó si había visto a una señora que iba a caminar con su marido y le dije que sí ¿Qué era lo que pasaba con ellos? Y me respondió: ¿te fijas que ella carga un palo siempre que vienen a caminar a la plaza? Le dije que sí, que me parecía algo extraño, pero que me imaginaba que era para defenderse de los perros. Me dijo que no, que ni lo iba a creer pero que en esa plaza suceden cosas inauditas. Le dije: ¿cómo qué? Si a mí me parece tan aburrida. En aquel momento. Me dijo: eso es lo que tú crees, aquí se esconden algunos fulanos mañosos y depravados, que les gusta exhibirse, masturbarse y asustar a las mujeres que pasan por la plaza. Solo que el hombre que te voy a contar… fue más allá. Una noche vi que la señora estaba sola, no se veía su marido alrededor o caminando con ella y estaba paseando a mis perros cuando de pronto escuché los gritos de una mujer pidiendo auxilio. -Ayúdenme por favor ¡Mugriento depravado! ¡Suéltame! Cochino. Y me dice: pues volteo a ver dónde estaba la mujer y porqué gritaba tan asustada. Y pues al ir caminando pude ver más de cerca, que un hombre la tenía ...
... agarrada del cuello y de la cintura y él de espaldas azotando sus nalgas contra su verga. Que mientras la mujer gritaba, él la tenía sujeta de la cintura restregándose las nalgas de la señora contra su pene, pero encima de la ropa. Le dije: ¡Ay no! No me diga vecina. Que barbaridad. ¿Cómo es posible que aquí pasen estas cosas? Pero la verdad es que a mí me dio mucha risa. ¡Pensé ay que emocionante! Y le respondí a la vecina: ¿usted vio a ese hombre? ¿Cómo era? ¿Era un indigente? Me dijo no qué va a ser un indigente, si andaba bien vestido y se veía normal. Era un hombre alto, como de 1.85 cm tal vez, de complexión atlética y traía puestos unos pants, tenis y una playera. Agregué: ¿Y era joven o era un hombre mayor? Me dijo la señora: pues no le vi bien la cara, pero por el cuerpo y la fuerza con que sostenía a la señora… creo que era un muchacho. Le dije: ¡Ah que caray! Pues de aquí en adelante tendré más cuidado, descuide. Bueno, pues mucho gusto en saludarla vecina. Hasta pronto. Total, que me quedé muy intrigada por conocer o ver a ese hombre. Me empecé a vestir especialmente provocativa y a destacar mis nalgas y mis tetas. Con el pretexto del calor me ponía un top apretado de algodón y sin tirantes, de manera que me sostuviera bien las tetas, unas mallas de licra multicolor pegadas al cuerpo y tenis. Empecé a caminar alrededor de toda la plaza y no veía nada extraño. Caminaba y alternadamente corría, al tiempo que mis tetas bamboleaban al ...