1. Mis inicios y mi primera vez por duplicado


    Fecha: 06/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: Valeriasissy, Fuente: TodoRelatos

    ... deseaba ya sentir un pene de verdad adentro mio por primera vez. Era completamente virgen, jamás nadie me había follado y yo tampoco había follado a alguien, mi pene erecto media 10 cm y claramente no era un pene de un hombre.
    
    El viernes de esa primera semana me llegó una invitación al igual que a todos los estudiantes del campus.
    
    La invitación a la fiesta de bienvenida en el campus de la universidad quemándome en el bolsillo trasero de mis jeans. Disfraces obligatorios. Lugar: Jardín de las Letras, frente a la biblioteca. Respiré hondo frente al espejo de mi dormitorio, imaginando por enésima vez cómo sería ir como Valeria y no como el estudiante de ingeniería que todos creían conocer.
    
    El corsé rojo me marcaba las costillas mientras ajustaba las ligas a las medias de red. Mis piernas —delgadas pero torneadas gracias a los squats secretos en el gimnasio— brillaban bajo el tejido. Los tacones de aguja, de 12 centímetros y color burdeos, me hacían caminar con torpeza al principio, pero después de practicar toda la semana, ya dominaba el contoneo. El plug anal de cristal, lubricado y tibio, se movía dentro de mí con cada paso. Dios, ya estoy nerviosa… y mojada.
    
    —Vas a ser la estrella de la noche —murmuré al maquillarme los labios, rojos como una advertencia.
    
    Pedí un Uber y sin pensarlo más me fui a la fiesta.
    
    El Jardín de las Letras estaba iluminado con luces de colores que titilaban entre los árboles. Botellas de licor barato pasaban de mano en mano, la ...
    ... música electrónica vibraba en el suelo y grupos de estudiantes reían con disfraces mediocres. Pero cuando yo llegué, con mi peluca negra ondeando y los aros dorados brillando, sentí cómo las miradas se clavaban en mí. No sabían quién era, y esa mentira me excitaba.
    
    Fue entonces que él apareció.
    
    Alto, más de 1.85 m, con los brazos marcados bajo la camisa negra desabotonada. Llevaba una máscara de lobo, pero sus ojos —verdes como el musgo— me atravesaron.
    
    —¿Esa cola es de verdad, diabla? —me susurró al oído mientras su mano se posaba en mi cintura.
    
    Bebimos un trago, el deseo, calentura y la excitación me superaba; no supe cómo terminamos detrás de los setos altos del jardín, en un rincón donde la música sonaba ahogada y las sombras nos escondían. Sus dedos ásperos me giraron hacia él y su boca aplastó la mía.
    
    —Quiero ver cómo sabes —gruñó.
    
    Me arrodillé sin dudar, mis uñas rojas desabrochando su cinturón. Su verga, ya dura y gruesa, golpeó mi mejilla antes de que la envolviera con los labios. Sabía a sal y deseo. La chupé con devoción, jugando con la punta antes de hundirla en mi garganta. Sus gemidos eran mi recompensa.
    
    —Así, mierda… tan buena para esto —masculló, hundiendo sus dedos en mi peluca.
    
    Cuando mi mandíbula se acalambró no pude más, me levanté y cuando me giré, el desconocido me empujó sin ceremonia contra el robusto tronco de un roble. Su mano áspera me giró bruscamente mientras la otra levantaba mi falda, exponiendo el brillo húmedo del plug entre ...
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