1. Mis inicios y mi primera vez por duplicado


    Fecha: 06/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: Valeriasissy, Fuente: TodoRelatos

    ... cintura. Tomás me sostuvo mientras Clara me probaba, su boca tan suave como sus órdenes eran firmes. Los dedos de él exploraron mi pecho, pellizcando los sensibles puntos que me hicieron arquearme.
    
    Cuando Clara comenzó a masturbarme—bajo mi falda, rozando el plug todavía dentro de mí— ya no pude callarme.
    
    —Shh… no tan rápido —me regañó Tomás, mordiendo mi hombro—. Aún no.
    
    Pero Clara era la que mandaba. Y cuando ella me miró a los ojos y dijo:
    
    —Vamos, córrete para mí—
    
    No pude resistir.
    
    Fue más intenso que antes. Más lento, más tortuoso, porque ellos no me dejaron apresurarme. Clara me hizo llegar al borde tres veces antes de dejarme caer, y cuando finalmente temblé, fue con su nombre en los labios.
    
    Tomás no necesitó palabras para explicar lo que quería después. Solo un empujón, un gruñido y el calor de su cuerpo usándome con la misma devoción con la que Clara me había adorado.
    
    Y entre los dos, Valeria dejó de pensar.
    
    El aire de la noche cargaba el aroma dulzón de la primavera, mezclado con el musgo húmedo y el perfume embriagador de nuestros cuerpos entrelazados. Clara se arrodilló a mi lado, sus dedos ya viajando por mi abdomen, tan suaves y peligrosos como su sonrisa.
    
    —No te escapas tan fácil— susurró, mordiendo mi hombro—. Todavía puedes dar más.
    
    Tomás estaba detrás de mí, sus manos gruesas agarrando mis caderas mientras yo me arqueaba, ofreciéndome sin resistencia. Clara me besó, su lengua dominando la mía, justo cuando sentí la ...
    ... presión incansable de Tomás empujando dentro de mí otra vez.
    
    La Penetración Lenta
    
    —Ay… Ay, Dios…— gemí en su boca. Era más grande que el plug, más caliente, más vivo.
    
    Tomás no tenía prisa. Cada centímetro era una tortura deliciosa, una invasión calculada. Mis uñas se clavaron en el pasto, arrancando pequeñas hebras mientras Clara deslizó su mano dentro de mi ropa interior.
    
    —Míralo— le dijo a Tomás, sus ojos brillando—. Se pone más estrecho cada vez que lo excitas.
    
    Era verdad. Cada roce de sus dedos en mi piel, cada caricia en mi miembro ya sensible, hacía que mi cuerpo lo apretara más.
    
    Clara se inclinó para chuparme un pezón mientras su mano seguía trabajando en ritmo con las embestidas de Tomás. Yo era solo un juguete entre ellos, un punto de conexión ardiente.
    
    —Déjalo salir, Valeria— ordenó Clara, su aliento caliente en mi oreja—. O te lo saco yo.
    
    Y obedecí.
    
    Fue como si mi cuerpo ya no me perteneciera. Una ola de éxtasis me sacudió, haciéndome arquearme entre ellos, ahogando mis gritos contra el cuello de Clara. Sentí cómo Tomás gruñía, profundizando su ritmo, y entonces, el calor de él dentro de mí, marcándome como suyo.
    
    Clara rio suavemente, limpiando su mano en mi muslo antes de darme un beso suave, casi tierno. Tomás se apartó con un gemido ronco, pero no antes de darme una palmada en el trasero, juguetona.
    
    —Nos vemos en la próxima fiesta, diablita— murmuró él.
    
    Y yo, temblando, exhausta, marcada con su semen y el mío otra vez, solo pude ...
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