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El círculo. Cap.40 Final
Fecha: 06/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... —preguntó, sin esperar respuesta. Él no se volteó. Solo asintió. Ella se acercó despacio. No tenía prisa. Cada paso era una afirmación: estaba viva, estaba hermosa, estaba encinta del hombre más solo de la ciudad. Cuando llegó a su espalda, no dijo nada. Pasó los dedos por su nuca. Le acarició el cabello con ternura. Y luego, sin avisar, apoyó los senos contra él, rozándolo apenas. Damián cerró los ojos. Respiró hondo. Se giró. La miró. Le acarició el rostro con una mano grande, exhausta. Después bajó, despacio, hasta su vientre. Lo besó. Un beso lento, que duró más que muchos matrimonios. —Se va a parecer a ti —murmuró él, con una voz que parecía venir de muy lejos. Helena arqueó una ceja. Lo miró con esa ironía suya, tan suave, tan letal. —Ojalá no se parezca a ninguno —dijo. Y sonrió. La sonrisa no era luminosa. Era... lúcida. Entonces ella lo besó. Y ese beso tampoco fue una promesa. Fue una forma de recordar que seguían ahí, a pesar de todo. Como dos ruinas que se reconocen. Helena se arrodilló frente a él sin apuro. Lo miró desde abajo. Sus manos buscaron el borde de su pantalón. Damián la miró por primera vez con un atisbo de algo que no era ternura, ni deseo, ni culpa. Era un reconocimiento. Como si ella fuera el único lugar donde podía dejar de fingir. Sin esfuerzo pero con destreza, bajó el pantalón de Damián. Sus miradas se cruzaron mientras ella, bajaba su bóxer dejando su hombría colgando frente a ella. Lo acarició ...
... con sus labios, luego con la lengua. Lo abrazó con los labios, succionó adorando a su esposo. Damián cerró los ojos, sintiendo las caricias de Helena. Fueron unos minutos que se hicieron agua. Helena aceleró sus caricias. Cuando ella sintió estremecer a Damián, dejó que el se derramara en su lengua, tragando su néctar sin dudarlo. El silencio lo cubrió todo. La luz del amanecer se filtraba despacio, azulada, sobre sus cuerpos. Las jacarandas de la calle temblaban apenas, como si quisieran mirar sin ser vistas. Un pájaro cantó. Muy lejos. Cuando terminaron, no se abrazaron. No dijeron nada. Solo se miraron, como dos espías que comparten un secreto. Había sudor en la frente de ella. Y un destello extraño en los ojos de él, casi imperceptible. Ese no era un hogar. No del todo. Era una alianza. Un refugio temporal. Pero había algo más. Una forma de amor que no necesitaba consuelo ni promesas. Un amor pactado. Silencioso. Estratégico. Pero real. Damián volvió a mirar el horizonte. La ciudad comenzaba a encenderse. A lo lejos, una columna de humo subía entre edificios, como una señal. Helena se levantó sin decir nada y volvió al interior. Él se quedó solo. Con la certeza brutal de que, pasara lo que pasara ese día, ya no quedaba nada en él que pudiera llamarse inocente. Ni siquiera ese niño. Ni siquiera esa mujer. Ni siquiera él mismo. Y aun así, no retrocedió. Porque en el fondo,el Círculo nunca fue un espacio. Fue una maldición. Y también, su ...