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El círculo. Cap.40 Final
Fecha: 06/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... Sonrió. A las 4:00, el acta de casilla más conflictiva del distrito 6 fue “revisada”. Y corregida. A las 6:40 p.m. regresó a la suite. Se bañó. Se peinó. Se maquilló los labios con un tono vino profundo. Y se puso el vestido. Era color uva. De tela lisa, sin adornos, pero con un corte que abrazaba su cuerpo como un secreto. No llevaba ropa interior. Y eso no era casualidad. Cada paso suyo estaba medido. Se miró en el espejo antes de salir. No se sonrió. No lo necesitaba. A las 8:05 p.m., Maya entró al despacho en el war room de Damián. Él estaba solo. De pie. En la penumbra. La terraza abierta dejaba entrar el murmullo de la ciudad. Ya no había luz natural. Solo las sombras elegantes de un poder que no se muestra, pero se siente. Damián volteó. Ella lo miró sin decir nada. Se acercó con una carpeta negra en la mano. Se la dio. —Ahí están los números. No los oficiales. Los reales. Damián la tomó sin abrirla. La dejó sobre el escritorio. No dijo “gracias”. No hacía falta. Sus ojos la recorrieron. Del cuello al muslo. Ella lo supo. Lo sintió. Se quedaron así, de pie, frente a frente. Respirando el mismo aire. No había música. No había prisa. Maya alzó la mano y lo abrazó. Él tardó medio segundo en corresponder rodeando su cintura. Fue un abrazo sin ternura. Pero con algo más profundo: respeto, reconocimiento, deseo contenido. Ella lo besó en la mejilla. Muy cerca de la comisura. Y antes de separarse, le susurró al oído: —Ganaste. No era ...
... una pregunta. Era una sentencia. Damián cerró los ojos. Inspiró hondo. Luego, sonrió. Solo un poco. Apenas una línea en el rostro. Pero en ella cabía el futuro. __ Domingo de elecciones Casa de campaña de Serrano, 8:12 p.m. Los reflectores eran cuchillos. Las cámaras, una jauría. Micrófonos y flashes rodeaban a Serrano como una corona de espinas digitales. En el salón principal de la casa de campaña —una antigua fábrica remodelada en la Doctores—, la atmósfera era espesa. Pantallas gigantes transmitían el PREP, aunque solo uno de los monitores tenía volumen. La cifra apareció en letras blancas sobre fondo rojo: Damián Ortega 41.2% César Serrano 39.4% Un murmullo se alzó, como si la tierra se estremeciera en código binario. —Primer corte, nada más —dijo uno de los asesores. —No significa nada todavía —añadió otro, sin convicción. Pero el murmullo seguía. Crecía. Y no venía de los votantes, sino de los periodistas. —¡Señor Serrano! ¿Cómo interpreta esta diferencia inicial? —¿Cree que los las filtraciones de corrupción de Ortega no tuvieron impacto? —¿Tiene pruebas de fraude? ¿Va a impugnar si pierde? —¿Dónde está Valeria? Serrano levantó la mano. No para callarlos. Para saborearlos. Tenía el rostro sudado, pero el nudo de su corbata estaba intacto. Sus ojos —ojos de alguien que ya ha olido la sangre— se encendieron. Dio un paso al frente, solo uno. Y con una sonrisa torcida, como un cuchillo doblado: —Tranquilos —dijo, con voz ...