1. En un verano de locos, estrené el culo a mi madre


    Fecha: 07/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... se le puede engañar.
    
    Ahora fue ella quién se acercó y me besó con urgencia, nuestros labios y lenguas explorándose mutuamente.
    
    —Me tienes fascinada.
    
    Cuando mis manos se deslizaron libremente por su pecho, sentí como temblaba. Mis manos recorrieron su piel, sintiendo su suavidad. Ella, completamente excitada pasó sus manos por todo mi cuerpo, deteniéndose en mi polla a punto de estallar al sentirse acariciada por mi madre.
    
    —Confiésame al menos que edad tienes.
    
    —25 —respondí sin necesidad de mentir.
    
    —¡Dios mío qué joven! —dijo ella sin dejar de acariciar mi polla—. La edad de Javier…
    
    —¿Te gustan los chicos jóvenes? —pregunté directo.
    
    —Nunca me había fijado, pero este verano sois una plaga.
    
    —Será que tú este verano estás que te sales.
    
    En ese momento, totalmente entregada reconoció su deseo.
    
    —¿Te gustaría follarme verdad? —Preguntó retóricamente, levantando su vestido y apretándose contra mí, restregando mi polla por encima de sus braguitas, a la vez que movía sus caderas con armonía, sin cesar.
    
    Nos besamos con urgencia, labios y lenguas explorándose mutuamente. Sus pechos generosos y desafiantes tratando de escapar de su escote, mostraban la dureza de sus pezones. Hundí mi cabeza en medio del escote, sin poder acceder a ellos.
    
    Ella loca de lujuria frotó mi pene erecto, acarició mi entrepierna, estremeciéndose de placer. El jardín, mudo testigo de nuestro encuentro, parecía cobrar vida con cada gemido de placer que escapaba de mis ...
    ... labios.
    
    —¿Te gusta que te acaricie pirata?
    
    —¡Joder Magy, me vuelves loco!
    
    De repente, reaccionó urgiendo a regresar, porque llevaba mucho tiempo alejada de la fiesta.
    
    —Espera... ¿Qué ha ocurrido? —dije, habiéndome quedado insatisfecho
    
    —¿No pensarías que me iba a dejar tomar en el primer encuentro y por un desconocido?
    
    —¿Nos volveremos a encontrar entonces? —pregunté.
    
    Antes de alejarse, se quitó un pendiente y me lo entregó.
    
    —¡Será tu billete a mi! Pero solo te valdrá con la cara descubierta.
    
    Se acercó al grupo en el que Elena reía con otros invitados. En el grupo reconocí a mi amigo, disfrazado de bucanero con poco arte.
    
    —Hola Marga, estás preciosa —saludó con excesiva confianza a mi madre.
    
    —Hola Quique —le sonrió.
    
    No me reconoció, ni le importó mi presencia, suponiendo que era alguien alejado de su círculo.
    
    —Te estaba buscando. ¿Cuándo vas a salir conmigo? —le soltó sin cortarse.
    
    —¿Salir? —repitió ella.
    
    —Sí, como saliste con Pablo —reafirmó guiñando un ojo.
    
    Estuve tentado de delatarme diciéndole que era un cabrón. Me alejé para no arriesgar a que nadie del grupo me reconociera.
    
    Al llegar a casa, seguía con mi polla erecta. ¿La asaltaba esa noche como un verdadero pirata cuando llegara o dejaba pasar la oportunidad? Estaba tan caliente que decidí apostar fuerte. La llamé.
    
    —Un amigo me dijo que te ha visto muy guapa en la fiesta. Y acompañada de un pirata.
    
    —Tú debes conocerlo bien —dijo en un tono demasiado formal.
    
    —Todos mis ...
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