1. En un verano de locos, estrené el culo a mi madre


    Fecha: 07/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... ocurría.
    
    Me abrazó con una fuerza que casi me ahoga.
    
    —Siento haberte hecho pasar un mal rato. Pero solo me preocupa tu opinión, la de nadie más.
    
    —Olvídate de los demás. Estoy seguro de que cualquiera de mis amigos mataría por echarte un polvo. Tú eres la que debes elegir. Y si te gusta alguno de mi grupo, adelante.
    
    —No quiero a nadie de tus amigos, aunque Quique no se corta nada.
    
    —Es un bravucón. Solo te sugiero una cosa mamá: trata de no enamorarte.
    
    —Lo tengo claro. De hecho Pablo quiere quedar de nuevo y le estoy dando largas. He decidido considerar que son unas vacaciones en un crucero. Cuando atraque el barco en septiembre, volveré a la rutina de Madrid
    
    —¡El barco del amor! —nos reímos los dos.
    
    Nos dimos un abrazo. Noté los pechos de mi madre y mi polla se activó. Joder, estaba salido, no respetaba ni a mi madre.
    
    —Me alegra saber que, si me ahogo, estarás ahí para tenderme un cabo al que agarrarme.
    
    Si hubiera notado mi polla y leído mi mente no se sentiría tan confortable.
    
    —Mami, haz lo que te apetezca. Mis ojos están ciegos, mis oídos sordos y mi boca muda.
    
    —¡Gracias cariño!No sé si estoy loca o soy una fantasiosa. En realidad no sé lo que quiero o hasta donde quiero, pero Pablo hizo que me sintiera joven y viva.
    
    —No seas exigente contigo. Tómate unas vacaciones de responsabilidad. Solo te aviso de que estés preparada en el mundo emocional se lleva uno alegrías y…fracasos.
    
    —Me gusta poder hablar contigo con esta confianza, como ...
    ... si fuéramos amigos. Me siento mejor.
    
    A partir de entonces, comenzamos a forjar una relación diferente, más íntima, respetando nuestro espacio y contándonos lo que habíamos hecho. Cuando llegaba a casa, entraba a su dormitorio a darle un beso. Dormía semidesnuda y yo me quedaba acostado a su lado unos minutos, fantaseando sin atreverme ni a acariciarle los pechos.
    
    Al final, por temas míos o de ella, solo vi a Lola un par de veces más, una en la playa y otra una tarde, con su hija, pero no acabábamos de dar el paso. El día antes de que regresara a Madrid, la invité a cenar. Quería darme la última oportunidad de probar ese caramelo.
    
    Cuando mi madre me preguntó dónde iba tan arreglado, se lo confesé.
    
    —He invitado a cenar a Lola, es su última noche hasta agosto.
    
    Mi madre también estaba muy arreglada, con un aire cada día más joven.
    
    —¿Y tú donde vas? Estás guapísima.
    
    —¿Te gusto? Ayer conocí a un chico italiano, en la playa y quedamos para ir a tomar una copa. Y hoy hemos quedado para cenar.
    
    —Mándame foto cuando estés con él. Tengo que dar la aprobación a tus ligues.
    
    Cuando pasé a recoger a Lola, su imagen era espectacular.Había ido a la peluquería y le rizaron un poco el pelo. El color que había cogido esos días la hacía aparecer muy atractiva. Un top negro sin tirantes, que dejaba al aire la cintura con un pantalón ajustado negro marcando un culo alto, con remates blancos en las patas. Se había arreglado para matar o ser matada.
    
    —Eres un espectáculo ...
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