1. En un verano de locos, estrené el culo a mi madre


    Fecha: 07/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... Lola.
    
    —Exagerado, me he arreglado un poquito. A vuestra edad no necesitáis tantos adornos.
    
    Las miradas y las sonrisas fáciles reflejaban una sensación inequívoca de estar a gusto. La brisa del mar que nos acariciaba en la terraza del restaurante, invitaba a las confidencias. El lugar había sido un acierto. Comenzó a confesarse en serio. Había empezado a salir con un señor unos meses atrás, pero sabía en su interior que era simplemente una forma de pasar el tiempo. Llevaba mucho tiempo sin sentir placer por la compañía de un hombre como la que sintió en el paseo de la otra noche o cuando la besé.
    
    —Pero me da miedo tu edad —asumió—. ¿A ti, no?
    
    —Yo me fijo en el DNI, ni la profesión.
    
    —Tampoco he terminado con Luis, mi amigo de Madrid.
    
    —Tampoco me fijo en el estado.
    
    —¿Por qué estás cenando conmigo en lugar de estar con una de las amigas de Toñi?
    
    —O con Toñi —reí—. Es broma. Estoy aquí porque es lo que quiero.
    
    —¿Quieres un polvo fácil?
    
    —No lo has puesto fácil... pero los dos sabemos desde que pasamos cuatro horas hablando en el coche, que estás deseando que te folle.
    
    Cuando ofrecieron los postres, sugerí un helado.
    
    —Prefiero el helado en mi casa. Es mi última noche, y como tú has dicho... estoy deseando que me folles.
    
    Comprobé que acababa de recibir un mensaje de mi madre. Lo abrí y la vi abrazada para la foto, por un guapísimo chico que no sería mayor que yo. Joder que envidia me daba ese tío.
    
    Abracé a Lola y le pedí hacernos un selfie. ...
    ... Se lo envié a mi madre con un mensaje.
    
    —Me cambiaría por ese tío ahora mismo.
    
    Ya dentro del coche, aproveché que su top me dejaba mucha piel para tocar y la acaricié por todos los espacios que el textil me ofrecía. Debió suponer que me había ofrecido poca recompensa esa noche, se bajó el top dejando sus pechos al aire y se los besé con hambre. Su cintura estaba firme, y debido a lo ajustado del pantalón, no pude introducir mi mano. Aunque podría haberla follado allí mismo, preferí ir a su casa, porque los polvos en el coche, tienen más leyenda que placer.
    
    Cuando llegamos a su casa, entramos directamente a su dormitorio. Una tenue luz de una farola de la calle nos iluminaba e hizo innecesario encender la de dentro.
    
    —Quiero disfrutar cada minuto de esta noche, sin que aparezca ninguna sombre de duda.
    
    Fui desnudándola despacio. A cada prenda, un suspiro de ella y un beso mío. Le pedí que me desnudara y a la vez que me iba quitando la ropa, le reclamaba sus besos por buen comportamiento. Al quitarle el sujetador, su suspiro se hizo más largo. Como lo fueron mis besos sobre sus pechos apuntando hacia mí. Nos tumbamos encima de su lecho.
    
    Me miró sonriente y extrañada. Abrió sus brazos, me abrazó y al oído me dijo que ya no tenía dudas, que era mía por entero. En unos minutos se produjo la transformación más brutal que había visto. La Lola modosita del bla bla car, era ahora una fiera.
    
    —Dame ese helado que me ofreciste —dijo saboreando mi cucurucho como el helado ...
«12...678...18»