1. En un verano de locos, estrené el culo a mi madre


    Fecha: 07/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... que no nos habíamos tomado, con la intención de repelar todo sin que se derramara ni una gota, antes de que empezara a derretirse. La tomé por la cintura, la subí sobre mí, la dejé preparada en la comisura de sus labios mayores y tiré de ella hacia mí. Tuve que ir despacio, era de vagina estrecha y no teníamos prisa. Cuando ya la sentí totalmente dentro y lubricada, la animé.
    
    —Ahora puedes ir trotando hasta que cojas tu ritmo.
    
    Fue acelerándose, gritando, relinchando. La veía montándome, como esos jinetes de rodeo que se asían a la cincha peleando por no ser derribados.
    
    —Vamos Lola, disfruta. Galopa
    
    Imaginar a mi madre follada por Pablo me dio fuerza y me hizo galopar más fuerte. El último grito que emitió acabó con todas sus fuerzas y se dejó caer a mi lado, empapada de sudor.
    
    —Dios mío cielo. Ha sido espectacular. Uff —dijo con un hilo de voz— pero vengo de meses en el desierto, sigo sedienta.
    
    Con su coñito bien lubricado, su cuerpo cansado y su mente entregada comencé a moverme dentro de ella con ritmo cadencioso, sin acelerar aún, dejando que fuera de nuevo su cuerpo abriéndose al placer, vencidas sus dudas mentales. Esa noche destaponé de su cabeza de miedos, de prejuicios y de años de educación.
    
    —No dejes de follarme niñato.
    
    —Esta noche es solo una toma de contacto. Cuando regreses de Madrid, voy a perforarte por todas tus cavidades.
    
    Su respiración la delataba. Era la señal que avisaba que el volcán empezaría a rugir. Hasta dos veces más ...
    ... rugió y se calmó, quedando abrazados con ese sabor a sal del mar bravo que ella había provocado, inundando la habitación de olor a hembra bien follada.
    
    Al día siguiente, cuando salí a correr, comprobé que mi madre no había venido a dormir. La imagen de ese jovencito con mi madre me alteraba. Cada vez me tenía obsesionado, no me la conseguía quitar de la cabeza.
    
    Al regresar de correr, la encontré en la cocina, con cara de sueño y el pelo enredado.
    
    —Menudo verano te estás pegando —la saludé.
    
    —Creo que me estoy pasando. Voy a replanteármelo.
    
    —¿Salió algo mal?
    
    —Me sentí un objeto. Solo pensaba en follar. Y quiero tener sexo, pero dentro de una relación de amistad, de cariño.
    
    La Margarita madre y esposa, que yo conocía había mutado de ser una señora tranquila, amorosa, a una persona terriblemente sexual galopando entre el deseo y la lujuria sin renunciar al cariño ni a la ternura.
    
    —¿Y tú? Qué morro decir que envidiabas a mi italiano, Lola estaba guapísima.
    
    —Es verdad y de hecho, me recordaba en cierta manera a ti.
    
    —¿En qué sentido?
    
    —Su pasado, su idea de cambiar. Sus dudas iniciales. ¿Sabes una cosa? En un momento, fantasee sexualmente que eras tú.
    
    —No sé si sentirme halagada o molesta. Desde luego nuestra relación no es nada convencional.
    
    Su cara seria cambió cuando me vio reír descontroladamente
    
    —A lo mejor tenemos que salir una noche como pareja.
    
    —Pues tienes la oportunidad. ¿Por qué no me acompañas a la fiesta de disfraces de ...
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