1. Ayuda Inesperada


    Fecha: 08/09/2026, Categorías: Hetero Autor: AndyStories, Fuente: TodoRelatos

    Independizarme a los 19 años fue una de las cosas que más me cambió en la vida, pero también una de las más difíciles, sobre todo cuando una pandemia hizo que el lugar donde trabajabas cerrara y pasaste a vivir de ahorros, lo cual te lleva a compartir departamento.
    
    Llevaba 3 meses viviendo con un ex compañero de escuela. Dio la casualidad que trabajábamos en ese mismo lugar, y logramos fortalecer nuestra relación, la cual no era tan fuerte, ya que en la escuela nunca convivíamos regularmente.
    
    A raíz de la pandemia, ambos conseguimos empleos muy demandantes: él de cajero en una tienda 24/7, y yo de camarera en un restaurante. Nuestros sueldos eran lo suficiente para poder pagar los gastos del departamento entre los dos, pero pocas veces nos veíamos por nuestros horarios.
    
    Un día llegué a casa reventada, después de estar 14 horas de pie. Era uno de esos días largos, donde todo el cuerpo me pedía un respiro. Me di un baño y fui al salón para poder relajarme un poco viendo la televisión. Por suerte, el día siguiente era mi descanso, pero el sueño me ganó y caí rendida en el sofá.
    
    A la mañana siguiente desperté sola. No revisé la hora, pero era muy temprano. Me había quedado con una camiseta vieja, sin sostén, únicamente en panties. Solo yo y el silencio. Mi roomie aún no había llegado. Me preparé algo de desayunar y seguí viendo la televisión, pero, a pesar de todo, aún me sentía tensa. Necesitaba una forma de liberar el estrés acumulado en la semana, y ya sabía cómo ...
    ... hacerlo.
    
    Terminé de desayunar y me recosté en el sofá. Puse un poco de música suave en la televisión y cerré los ojos. Entonces, mis manos empezaron a recorrerme casi sin pensar.
    
    Primero despacio, por los muslos, el vientre. Empecé a subir mi camiseta, dejando libres mis pechos, los cuales empecé a recorrer lentamente. Lamí mis dedos y empecé a humedecer mis pezones, los cuales estaban muy sensibles.
    
    Empecé a ser más directa, aumentando la intensidad, y dirigiendo una de mis manos a mi centro, jugando y rozándolo por encima del pantie, el cual era negro y con detalles de encaje. Después de un rato, ya húmeda, decidí meter mi mano y estimularme directamente.
    
    Rozaba mi clítoris con gentileza. Estaba totalmente húmeda, y esos roces la aumentaban. Entonces decidí meter un dedo, únicamente para empezar, lo cual me hizo soltar un pequeño gemido, mientras seguía jugando con mis pezones, llevándome poco a poco al orgasmo.
    
    Estaba disfrutando mucho, con los ojos cerrados, dejándome llevar, con la música de fondo. Un ambiente ideal. Estaba tan metida en ese trance de placer, que no lo escuché llegar.
    
    Sentí una presencia en la sala, y cuando volteé hacia la puerta, pude ver a mi roomie parado ahí, con los ojos como platos y una mochila colgando de un solo hombro.
    
    —Perdón, perdón… —balbuceó, tapando sus ojos con las manos y dándose media vuelta.
    
    Entré en pánico, tapando mis pechos nuevamente con mi camiseta y levantándome del sofá. Me cubrí como pude, pero él ya me ...
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