1. Ayuda Inesperada


    Fecha: 08/09/2026, Categorías: Hetero Autor: AndyStories, Fuente: TodoRelatos

    ... había visto. Todo.
    
    —Pensé que llegarías más tarde… —dije, intentando sonar casual.
    
    —No... Apenas son las 9. Salí a las 6, pero pasé a desayunar algo para hacer tiempo. Sabes que a esa hora casi no hay transporte, y el poco que hay está lleno —dijo, dejando su mochila en un perchero al lado de la puerta.
    
    —Sí... Perdón, de verdad. No quería que vieras eso, en verdad —dije, pensando en ir a mi cuarto y así olvidar lo pasado.
    
    —¿Mucho estrés? —preguntó.
    
    Lo miré a los ojos, confundida. Él no pudo evitar una risa nerviosa, lo cual me confundió aún más.
    
    —Yo también lo he hecho, ayuda mucho. Es más… te he llegado a escuchar cuando llego en la noche —dijo, caminando lentamente hacia mí.
    
    Hubo un silencio denso e incómodo. No sabía si reírme, gritarle o esconderme. Pero lo que sí sabía… es que estaba empapada y que mi orgasmo aún no había llegado. Siguió acercándose poco a poco. Mi respiración empezó a acelerarse, y él lo notó.
    
    —¿Quieres que te deje sola? —preguntó.
    
    No le respondí. Solo lo miré fijamente, hasta que llegó frente a mí, con nuestras miradas encontradas. Él empezó a bajar a mi cuello, y yo no quise detenerlo. Entonces me dio un beso gentil en el cuello, el cual me desarmó por completo.
    
    Se separó de mí, con su mirada clavada en mis ojos. Entonces, con una mano, subí lentamente mi camiseta, mordiéndome el labio, hasta descubrirme por completo, y con la otra, dejé que mis dedos volvieran a donde estaban.
    
    No hizo falta invitarlo dos veces. Sus ...
    ... manos recorrieron mis caderas, llegando a mis piernas, las cuales temblaron un poco al sentir que sus manos empezaron a acariciarlas. Claramente estaba en necesidad.
    
    Sus manos eran fuertes, decididas. Me acariciaba como si lo hubiera pensado muchas veces, como si por fin lo hubiera conseguido. Saqué mi mano para dejar entrar la suya, la cual no tardó.
    
    Empezó a tocarme. Yo puse mis manos en sus hombros, para dejarlo jugar conmigo. Mis gemidos eran suaves, contenidos, como si no quisiera romper la tensión de ese momento extraño e íntimo.
    
    Era un maestro con los dedos. Me acariciaba de forma magnífica, cuando decidió meter dos dedos, lo cual hizo que soltara un grito enorme. La mezcla de toda la situación me tenía súper sensible, y esa sensibilidad hizo que esos dedos se sintieran como una descarga eléctrica.
    
    Los metía y sacaba repetidamente. Yo miraba cómo lo hacía, como si aún no pudiese creer lo que estaba pasando. Entonces su otra mano me tomó del mentón, subiendo mi cabeza para hacerme tener contacto visual con él. Parecía que mis gestos de placer le encantaban. Empezó a rozar mis labios con su pulgar, el cual terminé chupando.
    
    Sentía que estaba a punto de explotar. El orgasmo que venía buscando toda la mañana estaba a nada de llegar. Él lo notó, entonces aumentó la velocidad, lo cual me hizo cerrar los ojos y gemir con más desespero. Hasta que por fin llegó.
    
    Terminé fuerte, empapando su mano entera, con mis piernas temblando, rodeando su cuello con mis ...