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AMIGOS PERVERSOS *
Fecha: 12/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Hetero Intercambios Autor: Vladimir escritor, Fuente: SexoSinTabues30
... era para menos, Rosa se defendía un poco al lado de Fátima. Esa misma noche mi esposa recibió la llamada de la sobrina para recogerla en una estación del metro. Pronto le llame a este compañero, para planear como sería el asunto. – ¡No sabes de lo que te vas a perder si no vienes güey. No pienso esperar en cogermela! – Si bro. Ahí estaré. ¡Lo prometo! Le pedí a Rosa que se arreglara, porque luego de recoger a Fátima, vendría un amigo y que dejáramos a la niña en casa de mis papás. Ella se sorprendió un poco, pues era muy raro que llevara a un amigo a la casa. ¡Todo listo! Impaciente esperábamos a Fátima afuera del metro. Luego de diez minutos. Llegó. Maldita zorra. Se veía buenísima con un vestido verde, el cual llegaba a los muslos, entallado como a ella le gusta, un chaleco de mezclilla azul, sus zapatillas de tacon alto que hacía que le resaltaran los chamorros. Le note hinchada la boca, pero esto fue debido a que tenía brakets. Tuve que disimular la erección que ya se me notaba al saludar a la putita y ayudarla con su maleta. Bla, bla, bla. De lo que hablaba Fátima con su tía no me interesaba en lo absoluto. Lo único en mi mente era lo que estaba por venir. Luego de veinte minutos de haber llegado a la casa, recibí un mensaje de mi amigo, avisando que ya estaba en el lugar acordado. Nos saludamos como dos grandes amigos, afinando los últimos detalles del plan. – Les presento a Alberto. Beto, para los amigos. Ellas son, mi esposa Rosa ...
... y mi sobrina Fátima. – Mucho gusto. Señora, señorita. Tomando más tiempo en estrechar la mano de Fátima, quien no le importo el gesto de mi amigo. Al ir a traer las bebidas y comprar algo para comer me dijo. – ¡No mames. Se ve riquísima la puta de tu sobrina. Más que en las fotos bro! Dejame un poco después que la estrenes. Yo solo reí y le hice saber que no se preocupara. – ¿Y que tal mi esposa? – Muy rica también. Me gusta como se ve con ese pantalón pegado, su blusa blanca. Y esas botas que le llegan arriba de la rodilla. ¡Mmm! Después de comer. Beto trataba de entretener a las mujeres contando algunos anécdotas, en lo que yo molia las pastillas para vertirlas en sus bebidas. La muy descarada de Fátima no dudo en comenzar a tomar. Cosa que me molesto, porque además de ser una arrimada, no tenía que ser tan confianzuda. En cambio Rosa no quería beber gota alguna de alcohol. La tuve que convencer. Porque a ella nunca le gustó tomar junto a un desconocido. A la quinta ronda. Beto me hizo la señal para vertir las pastillas en las bebidas. Por mi parte fingi demencia y preparé las bebidas más fuertes de lo habitual. Después de un rato. Rosa se disculpo con mi camarada, argumentando que los tragos le estaban haciendo estragos, por lo que la acompañe a la recamara. Al ver que mi mujer se estaba quedando dormida. Rápida y discretamente saque algunas prendas de Fátima; quería ver como se veía, con algunos puti vestidos de la zorra. Pensé que ...