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AMIGOS PERVERSOS *
Fecha: 12/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Hetero Intercambios Autor: Vladimir escritor, Fuente: SexoSinTabues30
... sería buena idea en ponerle a la otra una de las tangas de mi esposa. Así que al llegar a la sala, veo a Beto que le estaba acariciando las piernas a Fátima. Con morbo me quedé viendo ¿que más haría? Él le decía. – Dice tu tío que eres una puta interesada, que le diste el culo al vejete por dinero. ¡Bien. Pues hoy nos vas a dar las nalgas sin cobrar nada! Mientras se lo decía, le lamió la mejilla y metió la lengua en su oído. Su mano recorría sus muslos y los bajaba a a sus pies, olía su cuello. Apesar que la idiota batallaba por estar consciente, no hacia nada por detener a Beto. Sin importar nada, mi amigo masajeo los pechos de la zorra por encima de su vestido. Cuando Fátima echó su cabeza para atrás en señal de estar totalmente a disposición, Alberto, se hincó frente a ella, le abrió las piernas y lentamente, recorrió su nariz hasta llegar a su semi depilada vagina. – Está desgraciada zorra huele delicioso. Dijo al notar que estaba detrás de él. – ¡Anda. Quitale la pantaleta y ponle esta tanga, negra que transparenta su vulva! Al hacer esto. Beto le abrió las piernas lo más que pudo, paseó la yema de un dedo por los labios vaginales de Fátima. Para luego meter su cara en la vulva, aspirando todo su aroma. Yo ya no podía más y me urgía montar a la perra de una buena vez. – Llevemos a la ramera a mi cuarto. Dije. Antes de levantarla le puse dos fuertes bofetadas. Por el desprecio que le tenia, la tire al piso y la arrastre de los cabellos ...
... hasta llegar a la recamara. Beto observó la escena complacido. Al llegar le pregunté al amigo si le gustó el regalo que había en la cama. – Desde luego que si brother. ¡Ufff. Se ve bien buena tu mujer con ese puti vestido negro! ¡Hola Rosa. Tu marido me dio permiso de jugar un rato contigo. Prometo disfrutarte mucho! ¿Oye? Si no me equivoco ese vestido es de tu puta sobrina. – ¡Cierto. Jajaja! ¿Comenzamos? Coloque a Fátima sentada en el suelo, recargada a la orilla de la cama. Me baje el cierre del pantalón y sin más viole su hocico, con el que tanto soñaba que me la mamara. Beto, acariciaba una pierna de Rosa, hasta llegar a su vulva. Luego la otra y así, hasta ir besandole las mismas. Le quitó su tanga negra y devoraba con mucha calma la concha de mi esposa. Eso hacía que mis movimientos fueran más rápidos, metiendo toda mi carne a la garganta de la puta, sin importarme que se ahogara. La volví a tomar de los cabellos para así alzarla y aventarla a la cama. Fui dando manotazos en aquellas piernas firmes, dejándolas un poco rojas. Él. Por lo mientras acomodó el vestido de Rosa a la cintura y ahora disfrutaba de sus pechos, masajeandolos con suavidad, en lo que yo ya le había quitado la tanga a Fátima, mamando esa vagina que apenas se humedecia. Al sentir el calor de su vagina envolviendo mi verga. Como poseído la empecé a estrangularla y a darle de bofetadas. – ¡Eres una desgraciada ramera, una perra interesada. Te odio, maldita idiota! Le decía ...